El Centro Asturiano de Oviedo terminó ayer sus fiestas patronales, las de Nuestra Señora de Covadonga. Y lo hizo con unas instalaciones repletas de socios que acudieron con sus invitados. En total entre 15.000 y 20.000 personas, para los que se puso a su disposición 800 mesas y 13.000 sillas que, lógicamente, fueron ocupadas rápidamente. Y es que el día animaba a comer al aire libre. En los aparcamientos, que se abarrotaron de vehículos, se dieron cita al mediodía unos dos millares de vehículos. Los datos hablan por sí solos.

Pero tal vez lo que más llamaba la atención fue que en todo el recinto del club de campo, tras recorrerlo en ambos sentidos, no se veía ni un solo papel en el suelo. "El civismo que tienen los socios es impresionante. Además nunca hubo el más mínimo problema entre los asistentes. Es para sentirse orgulloso de todos ellos", comentaba más que satisfecho Alfredo Canteli. Después sentenció: "Sólo por esto merece la pena todo el trabajo que venimos realizando a lo largo del año y ser el presidente del Centro Asturiano".

Dos invitados especiales: Florentino Martínez, presidente del Centro Asturiano de Málaga, y Rafael Segura, histórico expresidente del Centro Asturiano de México. Ambos le recordaron a su anfitrión que las instalaciones del club ovetense "son, con diferencia, las mejores de España e incluso de Europa de todos los centros asturianos". Ambos presumieron también de ser socios de honor del centro ovetense.

En realidad, la de ayer fue también una doble celebración para Florentino Martínez, que está de enhorabuena porque por fin Asturias entrará en el callejero de Torremolinos. "Esperamos que la plaza o la calle de Torremolinos que llevará el nombre de Asturias se inaugure durante la celebración del Día de Asturias, en octubre, a la que acudirá la presidenta de Consejo de Comunidades Asturianas, Paz Fernández-Felgueroso, que lo hará representando al Principado, y a la que le impondremos el escudo de oro del Centro Asturiano de Málaga.

Rafael Segura no dudó en dejar su descanso en Benia de Onís "para pasar un día maravilloso en Oviedo en compañía de amigos y viviendo asturianía por todos los lados. Junto a él uno de sus acompañantes se convirtió sin saberlo en embajador de las fiestas llaniscas de la Guía. Un nardo en la solapa, santo y seña del bando llanisco, villa de emigrantes notables.