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ÁNGEL LAGO GONZÁLEZ | Tuno de mayor edad de España

"Soy un tunosaurio, formo parte del club de los supervivientes de 'Clavelitos' y 'Fonseca' "

"La primera vez que vi a una pareja besarse en la calle fue en los Campos Elíseos durante un viaje con la formación universitaria, aquello era otro mundo"

Ángel Lago, ayer, con la bandera de Tunos Veteranos de la Universidad de Oviedo. LAURA CARADUJE

Ángel Lago González (Oviedo, 1938) se sabe de memoria la letra de "Las cintas de mi capa" o "Compostelana". Jubilado como director provincial del Instituto Social de la Marina de Asturias, ha sabido combinar una intensa vida laboral con la bandurria y las canciones populares. A sus casi 80 años, forma parte de la agrupación Tunos Veteranos de la Universidad de Oviedo y es el tuno en activo de mayor edad de España. Junto a sus compañeros de formación, actuó el viernes en Covadonga y ayer en el Auditorio Príncipe Felipe de Asturias dentro del programa del XXII Certamen Internacional de Cuarentunas "Ciudad de Oviedo".

- ¿Por qué decidió ingresar en la tuna?

-Siempre me llamó la atención y decidí aprender a tocar la bandurria. Primero fui a estudiar Medicina a Valladolid, pero no acabé y me matriculé en Derecho en la Universidad de Oviedo en 1963. La bandurria me abrió puertas porque en las tunas había pocas, en comparación con guitarras y laúdes, así que entré en la tuna universitaria de Asturias. Fue una buena época en la que también ejercí de delegado de curso. Éramos unos 35 tunos. Guitarras, laúdes, bandurrias, panderetas, triángulo y acordeón. Cantar, cantábamos todos.

- Entonces era frecuente tener padrinos o madrinas.

-Sí. De hecho, tenemos una foto en el Jardín de los Caudillos con la duquesa de Alba en 1964 ó 65. Fue nuestra madrina.

- ¿Cuál era el repertorio?

-El típico. Soy un "tunosaurio", formo parte del club de los supervivientes de "Clavelitos" y "Fonseca". Cantábamos esas canciones junto a "Las cintas de mi capa" o "Compostelana", entre otras. Lo hacíamos sobre todo en Oviedo o como mucho en Madrid. No salíamos demasiado porque no había dinero. El único viaje que hicimos entonces fue a París a finales de los sesenta.

- Menuda experiencia.

-Sí. Era la época hippy y existencialista. Aquello nos llamaba porque éramos muy jóvenes. De aquel viaje se me quedó grabado algo. La primera vez que vi a una pareja besarse en la calle fue en los Campos Elíseos, aquello era otro mundo. En España no se atrevía a hacer eso nadie. Calculo que era 1968 ó 69. Me llamó la atención, pero realmente no me impactó. Era algo natural.

- ¿Se liga en la tuna?

- Estoy felizmente casado hace 45 años con mi mujer, Suny, y no la conocí en la tuna. Fue en una espicha en Tiñana. Llevo toda la vida cantándole.

- Los tunos tienen fama de ligones.

-Puede ser. Una vez, en un certamen de tunas que se celebra en Marbella coincidimos con Norma Duval. Cuando bailé con ella en una gala su entonces marido Mark Ostarcevic miraba de reojo. Yo veía que al lado de ella había un hombre alto con una chaqueta roja y un pantalón blanco, que no se movía del sitio, "¿Qué hará este tío aquí, que no se aparta de nosotros?", pensaba yo. Entones Norma me dijo que era su marido. El exjugador de baloncesto.

- Las cintas de su traje llevan escritos mensajes de mujeres.

-Sí. Una es de mi mujer y el resto de amigas. Mira, la de mi esposa pone: "Al gallo de la quintana". Hay otros mensajes bonitos: "Para el tuno más marchoso" o "Al tuno más jovial a la vez que internacional". Tengo muchas más cintas en casa guardadas estos años que no me coso en el traje porque no tengo sitio.

- ¿Nunca ha dejado la tuna?

-Sí. Al acabar la carrera de Derecho ejercí de abogado un tiempo y luego me puse a preparar oposiciones al cuerpo superior técnico de la Seguridad Social. Ahí hice un parón de unos cuantos años. A lo largo del tiempo, fui director, subdirector e interventor del Imserso en Asturias y Galicia; interventor del Hospital de Cabueñes y del San Agustín; fiscal jefe de la intervención de la Tesorería General de la Seguridad Social, y, en los últimos nueve años de mi vida laboral, director del Instituto Social de la Marina de Asturias. En los años noventa volví a entra en los tunos al crearse la asociación Antiguos Tunos de la Universidad de Oviedo. Éramos unas 60 personas y yo fui el presidente varios años.

- ¿Viajaron más?

-Sí. Por ejemplo, fuimos a ganar el Jubileo a Santiago de Compostela en 1999. Yo hice la invocación al apóstol Santiago en la misa del Peregrino en nombre de todos los tunos de España. Los viajes a Marbella también son de esa etapa. Luego, la asociación fue decayendo poco a poco. Una pena, porque en las cenas de navidad llegamos a juntarnos hasta cien tunos que habíamos estudiado en la Universidad de Oviedo.

- ¿Cuándo se creó la agrupación de Tunos Veteranos de la Universidad de Oviedo en la que está actualmente?

-Hace un par de años. Estamos empezando. Somos unos 23 tunos titulados. Hay abogados, médicos, arquitectos, ingenieros...Ensayamos una vez a la semana en el sótano de un bar cercano a la estación de autobuses y otras veces, en Mieres. De octubre a junio actuamos en las sidrerías de Gascona una vez al mes.

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