21 de noviembre de 2018
21.11.2018

Educación quiere poner en marcha proyectos piloto para que los niños vayan solos al colegio

El Consistorio pretende involucrar a vecinos y a la comunidad docente para diseñar itinerarios seguros para los escolares en algunas zonas de la ciudad

21.11.2018 | 01:17
Mercedes González, a la derecha, y Begoña Honrado, en la inauguración de la exposición.

Oviedo quiere recuperar la costumbre de que los niños vayan solos caminando al colegio. Es lo que se plantea en la exposición "Caperucita camina sola", que se puede visitar en la biblioteca de La Granja, en el Campo San Francisco, y en la que se proponen diferentes alternativas.

La concejala de Educación, Mercedes González, presentó ayer una muestra que pretende "poder alcanzar una ciudad amable en la que podamos recuperar aquello que hacíamos nosotros hace años, que es ir caminando al colegio". La edil apuntó que más del 70 por ciento de los niños españoles nunca han ido solos a la escuela, "y tenemos que lograr que la ciudad sea para los niños y no para los coches, tenemos que poder caminar con tranquilidad y que Oviedo sea una ciudad segura para todos los que quieran recuperar la calle como un elemento de ocio".

González invitó a los centros escolares del municipio a visitar la exposición y planteó la posibilidad de poner en marcha proyectos piloto en algunas zonas de la ciudad para que los niños vayan caminando a la escuela. "No es tan difícil, pero hay que implicar a la comunidad", dijo la edil, que puso como ejemplo "al señor que está en la tienda y que sale a vigilar cómo van los niños". "Debemos empezar con zonas y experiencias piloto en las que participen vecinos, comerciantes y docentes", se propuso la responsable de Educación, que reconoció que "a lo mejor no se puede llevar a todas partes, pero sí que hay zonas de Oviedo en las que podría hacerse".

La responsable de la Escuela municipal de Sostenibilidad, Begoña Honrado, explicó que la exposición, procedente del Centro Nacional de Sostenibilidad, muestra "todos obstáculos que se encuentra Caperucita para ir andando al colegio", pero entiende que "hay que ir trabajando para cambiar la confección de las ciudades y nuestra mentalidad para considerar la calle segura y que Caperucita pueda ir superando esos obstáculos". Begoña Honrado, que explicó que los expertos mantienen que un niño puede ir solo o con sus compañeros andando al colegio a partir de los 8 años, apuesta por desarrollar proyectos "de forma programada" en los que al principio los niños vayan acompañados por otros escolares de mayor edad y cuenten con el apoyo de vecinos. "Los ayuntamientos también deben colaborar para que los cruces sean más seguros y el tráfico más lento en algunas ciudades", apostilló.

Con esta iniciativa, Oviedo pretende seguir la senda de ciudades como Gijón, donde cuatro colegios ya desarrollan rutas seguras, Pontevedra y Segovia, donde también hay proyectos similares en un estadio más avanzado.

Tanto la concejala de Educación como la responsable de la Escuela municipal de Sostenibilidad pusieron como ejemplo la propuesta que el psicopedagogo italiano Antonio Tonucci hace en su libro "La ciudad de los niños". En la obra se desarrolla una nueva filosofía de gobierno de la ciudad, con los niños como elemento clave de la planificación y gestión urbana.

Todo parte de la percepción de que la degradación de las ciudades a partir de la segunda mitad del siglo XX se ha producido, en gran parte, por la decisión de priorizar las necesidades de los ciudadanos adultos, hombres y trabajadores, en la gestión económica y administrativa de las urbes.

Tonucci explicó su propuesta el año pasado en la ciudad, cuando recibió el título de doctor honoris causa de la Universidad de Oviedo. En su discurso apuntó que "el problema es que les hemos cambiado el entorno" a los niños, y lamentó: "La plaza de mi pueblo era el lugar donde los niños jugábamos. Hoy, las plazas se han convertido en lugares vacíos de personas o llenos de coches".

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