11 de enero de 2019
11.01.2019

Los operarios ya trabajan en la reforma integral de la iglesia de la Tenderina

La estructura básica del nuevo templo, que es el trabajo más complejo, estará finalizada en marzo, y la obra completa, en septiembre

11.01.2019 | 01:29
Dos vecinas, ayer por la tarde, pasando junto a las vallas de las obras.

La segunda fase de las obras de la iglesia de San Francisco Javier de la Tenderina comenzó ayer por la mañana. En realidad, fueron trabajos previos que consistieron en conectar la electricidad y el agua para, el próximo lunes, iniciar los replanteos al tiempo que comenzarán a llegar los camiones con el material necesario para la ejecución d elos trabajos. Así lo detalló ayer a este periódico Juan Fierro, el jefe de la obra que ejecuta la empresa Promociones Tidea. Alfonso Toribio es el arquitecto. Sólo queda una cuestión burocrática pendiente, que es la concesión de la licencia municipal para instalar la grúa con la que se moverán los materiales.

"Empezaremos construyendo la estructura del edificio, ya que la cimentación ya está realizada, y confiamos en tenerla terminada el próximo mes de marzo", detalló Juan Fierro. Se trata del trabajo más complejo, puntualizó el jefe de la obra, ya que tienen que levantar primero las paredes laterales para después colocar sobre ellas la cubierta. El paso siguiente será rematar los interiores del templo, para, seguidamente, proceder a revestirlo.

En esta obra, que estará finalizada en el mes de septiembre, participarán una docena de operarios. El párroco, Alberto Reigada, no podía ayer estar más satisfecho mientras contemplaba por la mañana, desde su despacho parroquial, a los operarios que comenzaban a realizar los trabajos previos. Recordó que la parroquia lleva esperando más de medio siglo por la reforma que les dejará una nueva iglesia.

No obstante, Alberto Reigada advirtió oportunamente que, el inicio "simbólico" de estas obras, se celebró el pasado 1 de diciembre, durante la misa familiar, en la que unos pequeños llevaron ante el altar dos ladrillos que bendijo el sacerdote, que representaban el levantamiento del nuevo templo, construido sobre el actual.

Después, los asistentes acompañaron al párroco, que ya fuera del templo bendijo la zona donde ahora comenzaron las obras. Durante este acto, un ladrillo envuelto en un reportaje de LA NUEVA ESPAÑA sobre estas obras fue depositado en los cimientos.

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