19 de enero de 2019
19.01.2019

Una chica cariñosa y muy trabajadora empleada en un bingo del centro

La jugadora de hockey Icíar Montes, hermana de la víctima, llora la muerte de "una mujer buena"

19.01.2019 | 01:38
Jennifer Montes Tomás, en una foto reciente.

"Es mi única hermana, quinces años mayor que yo y una mujer buena. Nos llevamos muy bien. Comimos juntas por última vez hace una semana. Cuando mi abuelo me dijo lo que había pasado no me lo podía creer". Icíar Montes, jugadora del "Asturhockey Club Patín", es hermana de Jennifer Montes, la chica de 34 años que falleció la madrugada del jueves en su domicilio de Ventanielles por, a priori, haber inhalado monóxido de carbono proveniente de un escape de gas.

Su círculo más cercano la llamaba cariñosamente "Jenny". Estaba empleada desde hace al menos diez años en el Bingo Fortuna de la calle Caveda y a decir de los suyos era cariñosa y muy trabajadora. Terminó su último turno laboral el martes por la noche y no debía incorporarse hasta hoy sábado. Entre los planes de la chica para sus tres días libres estaba viajar el jueves a Arriondas para estar con su familia paterna. Icíar Montes es su hermana por parte de padre. Jennifer tiene otro hermano por parte de su madre, a la que también estaba muy unida y fue quien la encontró sin vida en su casa de la calle Río Narcea.

"Estamos pendientes de la autopsia, pero todo indica que falleció por el monóxido de carbono. Una vecina avisó a su madre porque una de las ventanas de la casa de mi hermana llevaba abierta un par de días y le parecía raro. Tenía razón porque 'Jenny' abría y cerraba mucho las ventanas y las persianas", explica Icíar Montes.

La víctima había nacido en Gijón, pero vivía hace bastantes años en Oviedo. Según su hermana, tantos años como el tiempo que llevaba empleada en el Bingo Fortuna. "Repartía los cartones. Es una chica muy cumplidora y no tenía sentido que llevase dos días sin responder al teléfono o a los mensajes de WhatsApp de amigos y familia. Es horrible".

Sus vecinos dieron la voz de alarma

El matrimonio del otro bajo del bloque fue quien dio la voz de alarma. Jennifer llevaba dos días con la ventana entreabierta a pesar de las bajas temperaturas y consideraron necesario llamar a su progenitora para preocuparse por su estado. La mujer también tenía la mosca detrás de la oreja, pues su hija llevaba todo el día sin responder a los mensajes, cuando la chica, explicaban, "siempre andaba con el móvil en la mano". Al final los malos augurios se confirmaron. Pasadas las doce de la noche, la madre de Jennifer utilizó una escalera de sus vecinos para entrar por la ventana. Una vez dentro, encontró a su hija sin vida, tirada en medio del pasillo, posiblemente proveniente del baño. "Fue una escena muy desagradable", relatan los vecinos.

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