La torre-vigía de Uría es el resultado "única y llanamente" de las demandas de los técnicos de los responsables de la seguridad de Oviedo. Así de tajante se mostró el concejal de Seguridad Ciudadana, el socialista Ricardo Fernández, que evitó entrar en polémicas sobre el diseño, la ubicación y la efectividad de la cámara de vigilancia instalada en el cruce de Fruela y Marqués de Santa Cruz, limitándose a defender las bondades de este sistema para mejorar la vigilancia del tráfico.

Fernández reconoce que se barajaron varias alternativas para instalar el servicio de vigilancia, pero ninguno reunía las mismas condiciones del punto elegido finalmente. Admite que entre las propuestas estuvo la de ampliar una acera de la calle Fruela para hacerle sitio al mástil metálico, pero se desechó por "cuestiones de protección de los edificios cercanos".

Los funcionarios se basaron en tres puntos para descartar otras alternativas. Señalan que otras zonas barajadas impedían contemplar la totalidad de la calle Uría debido a la disposición de las arboledas que discurren a ambos lados de la céntrica vía. Del mismo modo, se desecharon varias opciones por la imposibilidad de colocar el mástil de la cámara sobre el aparcamiento subterráneo de la Escandalera y también fueron descartadas todas las posibles ubicaciones cercanas a edificios como el Termómetro.

El edil sostiene que todos los técnicos consultados avalan el nuevo sistema de vigilancia cuya ubicación permitirá controlar todo el largo de las calles Uría, Fruela, San Francisco y Marqués de Santa Cruz. "Por esa zona discurre el 80% del tráfico del casco urbano y es una vieja demanda del personal de Seguridad Ciudadana disponer de esta herramienta", defiende Fernández.