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Los cultivos del Paraíso

Poderosa chirivía

La planta, de la familia de la zanahoria y del apio, alivia la artritis y los trastornos intestinales

Dos chirivías.

Dos chirivías. PELAYO FERNÁNDEZ

No hay película del oeste sin ferrocarril. Amanecía cuando el tren entró en el andén. No había caballos amarrados, ni pistoleros de botas puntiagudas esperándolo, ni telegrafista; a la estación de Atocha le falta imaginación.

El Estrella "Costa de Almería" era ahora un Talgo viejo que me recordó a los que pasaban por Oviedo en los años setenta. Tenía tracción diesel, lo que desvelaba que el trazado hasta Andalucía no estaba electrificado. El viaje prometía.

Tras Aranjuez el tren se interna solitario en la llanura de La Mancha. De vez en cuando molinos de viento. Después Valdepeñas y sus vinos; Despeñaperros, donde aún había bandoleros siendo yo crío y los olivos de Jaén. Las curvas del trazado permiten ver desde el ventanal del vagón vacío el convoy avanzando cansino por una tierra seca dejando atrás apeaderos abandonados en medio de la nada, con el viento moviendo las chapas de la cubierta. En la estación de Moreda, cerca de la hoya de Guadix, sola en medio de la llanura baldía, una vía solitaria se aleja camino de Granada. Tras bordear Sierra Nevada, cruzando el desierto de Tabernas -el lugar en el que se rodaron gran número de westerns famosos-, aparecen colinas de margas estériles rodeando pequeños valles llenos de olivos y naranjos, cada finca con su casa blanca de cubierta plana, en un paisaje de belleza ilimitada que el tren cruza por viaductos oxidados, como deben de ser los de Sonora, Pecos o El Paso. Seis horas después de haber salido de Madrid, el Talgo se detuvo en Huercal, cerca ya de Almería.

Me habían contado que en uno de aquellos valles cultivaban chirivías, especie que sólo conocía en el mercado y sobre la que sentía curiosidad.

De nombre científico Pastinaca sátiva, es esa remolacha blanca que a veces vemos en las fruterías. Es familia del perejil, del apio, de la zanahoria, y similar en sus características a ésta última aunque de sabor diferente, levemente picante y anisado, y más rica en nutrientes. En la cocina se utiliza sobre todo para guisos y cremas.

Médicamente es una gran planta como casi todos los vegetales. Alivia la artritis, el reuma, la hipertensión, los trastornos intestinales. Es vasodilatadora, antioxidante, fortalece el sistema inmunológico y es saciante, debido todo ello a los flavonoides.

Su cultivo, es similar al de la zanahoria. Se siembra en primavera-verano en terreno de asiento, en línea, y aclarando cuando tenga varias hojas, haciendo la recolección una vez que haya sufrido las primeras heladas, a inicios de invierno.

La mosca de la zanahoria es su principal enemigo, que se debe combatir mediante rotación de cultivos y lucha biológica. Aunque prefiere los climas frescos, curiosamente no es muy cultivada por nuestros lares. Un compañero almeriense me había hablado de una finca donde las cosechaban. Fue bajarme del taxi y comprender porqué allí se rodaban películas del Oeste.

Aquel hombre de sombrero viejo y botas polvorientas apoyado en el morro de la pick-up no llevaba colt, pero él, su casa encalada, con las gallinas picoteando en libertad, las colinas arcillosas detrás y el sol de sartén conformaban el escenario en el que yo tantas veces había visto al General Santana, a Clint Eastwood, a Lee Van Cleef.

"Le esperábamos, nos avisó don Luis. Se hace tarde; primero comeremos, después veremos los cuadros de chirivías, detrás de los olivos". Comimos alubias, riquísimas. Me interesé por los westerns rodados allí.

Todos los mozos del pueblo habían sido extras, algunos aún seguían actuando en las recreaciones. Tras el café, un buen vaso de ron. Igual que en una cantina de Ciudad Juárez, o de Nogales.

De vuelta hacia Almería al cruzar un río pregunté al taxista si era el Río Grande. Sonrió. "No, es el Andarax; ya lo quisieran los de Nuevo Laredo".

Camino de Madrid, en el andén terroso de una estación abandonada llamada Doña María me pareció ver un escuadrón polvoriento de caballería sudista. Fue un instante.

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