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Ante el auto que manda volver a los nombres suprimidos por la Memoria Histórica

Los cambios de calles franquistas: "Ya no se aclara ni Google"

Los vecinos denuncian el "mareo" que provoca la modificación de las placas

Rosana de Campo

Rosana de Campo

Isabel Alonso regenta una tienda de dietética en la calle Lola Mateos, aunque todavía no tiene muy claro si esa es la dirección correcta o si volverá a recuperar el nombre que tenía antes de que el Ayuntamiento decidiese rebautizarla en aplicación de la Ley de Memoria Histórica: Marcos Peña Royo. No en vano, la jueza titular del juzgado de lo Contencioso número 6 de Oviedo, la misma que en septiembre del año pasado anuló el acuerdo del tripartito por el que se modificaban los nombres de 21 calles franquistas, ha dictado un auto en el que ordena "llevar a puro y debido efecto" las consecuencias de aquella sentencia. Es decir, que las calles vuelvan "a la denominación anterior". No es difícil de entender que Isabel Alonso se encuentre confundida. Paradójicamente, en mitad de la calle aún luce una placa azul con el nombre del abogado que fue gobernador civil de Asturias en tiempos del dictador, como si nada hubiese pasado. Esa ya no haría falta cambiarla. "Van a volvernos locos con tanto cambio. Mira que no habrá cosas más importantes que hacer que andar mareando a la gente con estas cosas. Todo esto es absurdo y sólo trae problemas", afirma la mujer. "Ya no se aclara ni Google. Si pones cualquiera de las dos direcciones aparece esta calle. Los comerciales y los proveedores llevan las dos señas en el GPS porque ya no saben con lo que se van a encontrar", añade Alonso.

A efectos prácticos, en la zona todo el mundo sigue refiriéndose a la calle como Marcos Peña Royo. "Eso no ha cambiado nunca, sólo que algunos de nosotros hemos modificado nuestras tarjetas publicitarias o las dirección que aparece en las bolsas que les entregamos a nuestros clientes y puede que tengamos que tirarlas todas a la basura", dice Isabel Alonso. "¿Y ahora quién nos paga eso? Si es que lo de menos es el nombre de la calle, lo que más molesta es las vueltas que nos dan. Yo le pregunto a todos los clientes y nadie sabe quien es Lola Mateos", señala en referencia a la profesora de Historia de la Universidad de Oviedo que fue activista de izquierdas durante la transición, militante socialista y defensora del movimiento feminista.

Rosana de Campo también hizo otra encuesta entre los clientes de su mercería, situada en la zona de la actual calle Gloria Fuertes. "Esto siempre fue Comandante Vallespín y yo creo que para todos los vecinos siempre lo será. Y eso no significa que se esté ponderando al franquismo. De hecho no hubo ni un cliente que me supiera decir nunca quién era el comandante Vallespín, tuve que ir a la Wikipedia para mirarlo", asegura De Campo haciendo referencia al militar que participó junto a las filas de Franco en la llamada defensa de Oviedo y murió en plena contienda a los mandos de una ametralladora.

Tampoco estaba ayer muy contenta Paula Jardón, que tiene una tienda de ropa en la misma calle. "Yo tengo publicidad con las dos direcciones. Los proveedores se vuelven locos porque ya no saben con cuál quedarse. Ahora, si se cumple la sentencia, el Ayuntamiento va a tener que gastarse un montón de euros cuando se podrían emplear en otras cosas que son mucho más necesarias para la ciudad", explica la mujer. Según sostiene, "los vecinos siguen diciendo que viven en la calle Comandante Vallespín, el problema es mayor para los comerciantes y para los locales hosteleros".

Pero Albino Suárez, que reside en el número 40 de la actual calle Gloria Fuertes -si se ejecuta la orden judicial volverá a ser Comandante Vallespín- no piensa lo mismo. No en vano, su comunidad de vecinos se gastó "alrededor de 200 euros", en colocar las letras que indican la dirección en uno de los cristales del portal. Pone con caracteres bien grandes el nombre de la poeta. Y Albino Suárez está totalmente de acuerdo. "Nosotros seguiremos dejando el nombre de Gloria Fuertes porque la Ley de la Memoria Histórica está para cumplirla", asegura. "¿Y ahora si gana el PP las elecciones municipales qué pasa? ¿Nos vuelven a cambiar el nombre de la calle? Lo que no se puede es marear a la gente, y menos con estas cosas", recalca. El Partido Popular fue uno de los que llevó al juzgado el acuerdo del tripartito para el cambio de placas, junto con los Defensores de Oviedo y un ciudadano a nivel particular.

Otro de los que está de acuerdo en dejar las cosas como están, es decir, con que se mantengan los cambios aplicados en pos de la Memoria Histórica, es Enrique Martínez, que ayer paseaba por la calle Marcos Peña Royo. Y defiende su postura con contundencia. "Esto es indecente. La decisión de la juez no es de recibo. Ya había que haber quitado todos estos nombres fascistas de Oviedo hace tiempo y ahora que lo han hecho quieren darle la vuelta. No puede permitirse", sostiene.

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