12 de marzo de 2019
12.03.2019

El acusado de regentar un club de alterne en Piedramuelle declara que su primera intención "era montar un hotel rural"

La mujer también acusada asegura ante el tribunal que ella era "una prostituta más del local" pero no encargada

12.03.2019 | 12:23

Los dos acusados de regentar el Club de alterne Fresas, en Santa María de Piedramuelle se han declarado inocentes de los hechos que se le imputan. Así, mientras el hombre ha asegurado que "no tenía nada que ver con el Club y la actividad que allí se daba", la mujer ha declarado que ella "era una prostituta más del local".

El hombre acusado, A. F. ha declarado que "el no tenía nada que ver con el Club Fresas ni con su actividad". "Yo nunca quise llevar ese negocio, desde siempre lo llevaron otras personas pero yo pagaba el alquiler porque a mi se me daba algo más de dinero y era el beneficio que obtenía", ha explicado ante la Magistrada.

"Mi primera intención era montar un hotel rural, luego un amigo mío apareció como socio y quiso cambiar la actividad, ahí tuvimos un encontronazo. Yo no quería llevar ese negocio, lo intenté dejar varias veces pero cuando lo intentaba alguien de dentro siempre me decía que lo llevaría él y que me pagaría la renta", ha explicado ante el tribunal.

Por su parte la mujer acusada, P. A. ha asegurado que ella era "una chica más de alterne" dentro del Club Fresas en Piedramuelle al que llegó en 2006 como "una prostituta mas". Así ha indicado que no residía en el club y fue unos años después cuando habló con el otro acusado Angel F., para quedarse con una parte de la gestión del club hasta que en 2012 llegaron "los nuevos dueños que tenían otro club más y una empresa".

"Todo lo que yo conseguía en el Club iba a la cuenta de los nuevos dueños, lo mismo que cualquier otra chica", ha indicado la acusada que ha manifestado que intentó irse alguna vez pero le amenazaron a ella y a su familia.

La procesada ha explicado que por el club pasaron "muchos encargados que los dueños traían desde su otro club", ubicado en Santander y ha explicado que si firmó documentos fue porque los propietarios le obligaban.

Ha indicado que en el momento de la inspección el encargado del local era un chico rumano. Sobre las consumiciones que se vendían en el local ha explicado que la mitad de la ganacia era para los dueños del club y la otra mitad para ella. así mismo por cada "pase" con algún cliente el club.

Una de las testigos llamadas a declarar, una de las chicas de alterne que trabajaba en el club en el momento de los hechos ha explicado que cobraba la mitad de lo que cada copa que tomase con los clientes, lo mismo que el resto de las chicas, y vivía en el mismo club. Ha indicado que había un encargado que era el que cobraba, "un rumano", y ahí mismo el le daba su 50%.

Ha explicado que para trabajar en el club habló con dos hermanos, ninguno de ellos los procesados, y que la mujer acusada "ejercía la prostitución, limpiaba, cocinaba y también vivía allí". "Si me dieron de alta en la Seguridad Social pero lo hicieron por muty poco tiempo y no me dieron documento alguno", ha explicado la testigo.

La Fiscalía del Principado de Asturias por su parte pide para cada uno de los dos acusados dos años y seis meses de prisión al acusarles de tener a un camarero y a cinco chicas de alterne trabajando en el club sin alta en la Seguridad Social.

El Ministerio Fiscal sostiene que el hombre era socio único y apoderado de la una sociedad, la empresa a través de la cual consiguió del Ayuntamiento de Oviedo autorización para la instalación y apertura de un club en Santa Marina de Piedramuelle. La sociedad fue dada de baja en la Seguridad Social por el acusado, por no tener trabajadores desde el día 30 de septiembre de 2006.

Sin embargo, el establecimiento seguía funcionando y a su nombre estaban el contrato de la luz, los recibos, el contrato para la instalación del equipo de sonido del año 2011 y el contrato de instalación de las máquinas recreativas del año 2013. Así uno de los acusados pagaba la renta del local a sus propietarios y contrataba a los camareros del local.

En el local se realizaban actividades de alterne y prostitución, de forma que las mujeres atraían a los clientes con consumiciones a un precio elevado, cobrando ellas un porcentaje del mismo.

La otra acusada era copropietaria del negocio, se encargaba de la gestión del establecimiento y tenía a su nombre las liquidaciones por la venta de tabaco y el contrato con la Sociedad General de Autores. Entre sus funciones estaba la de gestionar el personal que trabajaba en el local sin contrato.

El día 16 de abril de 2015, sobre las 23.00 horas, en el curso de una inspección realizada conjuntamente por los miembros de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, junto con miembros del Grupo Operativo de Extranjeros de la Policía Nacional, se comprobó que en el establecimiento se encontraban trabajando seis personas (un camarero y cinco chicas de alterne), todas ellas sin alta en la Seguridad Social. Dos de ellas carecían además de autorización administrativa para trabajar en España.

La Fiscalía considera que los hechos relatados son constitutivos de un delito contra los derechos de los trabajadores y solicita que se condene a cada uno de los acusados a 2 años y 6 meses de prisión. A la mujer procede sustituir la pena de prisión correspondiente por su expulsión del territorio español durante seis años.

Por vía de responsabilidad civil, la Fiscalía solicita que los acusados indemnicen conjunta y solidariamente a la Seguridad Social con 17.000,18 euros en concepto de cuotas dejadas de ingresar, más los intereses legales correspondientes.

El juicio continúa mañana con la declaración de los agentes policiales que intervinieron en la inspección.

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