Suscríbete BLACK WEEK

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Siete pruebas de mágica lógica para salir de la prisión de Azkaban

Los alumnos de segundo de Primaria del colegio Nazaret recrean el escenario de Harry Potter para aprender todas las materias

Alumnos de segundo, con su profesora, Nuria Fernández, al terminar la prueba de magia.

Alumnos de segundo, con su profesora, Nuria Fernández, al terminar la prueba de magia. MIKI LÓPEZ

"La llave estaba en el cajón de la profe, pegada en la parte de abajo". Lo han descubierto los alumnos de segundo del colegio Nazaret, a través de una serie de pruebas divertidas y que obligan a darle vueltas al cerebro, pero que también "molan un montón".

La fórmula para hacer la clase divertida es que el escenario sea motivador, es algo así como colar el brócoli dentro de la pizza... sigue sabiendo rica porque es pizza. Pues con las matemáticas, la lengua, el inglés, "science" o "arts" pasa lo mismo, todos quieren participar y aprender porque hay una misión muy importante: encontrar la llave de la prisión de Azkaban, la que abre la puerta de la prisión de Harry Potter, uno de sus libros preferidos.

Nuria Fernández es la maestra de este grupo y se le nota que su trabajo le encanta, por eso se enfunda una capa de magia y una varita y anima a los peques a descifrar las pruebas, porque "se nos acaba el tiempo".

En una de las mesas andan Marián Alejandra Maldonado, que de mayor quiere ser médico, y sus compañeros Pelayo Álvarez, intentando descifrar las claves para salir de la prisión. Juegos de lógica que exigen de razonamiento, pero también de trabajo en equipo. "Siempre que hacemos estas actividades se favorece mucho la cooperación, es importantísimo que aprendan a respetarse, a escucharse y a ponerse en el lugar del otro", comenta la docente. Y lo hacen.

Una hora es el tiempo del que disponen para dar con el escondite de la llave. Llevan días trabajando en la escuela de magia, que se ha tratado en todas las materias y que ahora ha llegado a su fase final. Los nervios corren por toda la clase y ninguno quiere que el reloj se pare sin dar con la clave.

Eduardo Vega ha logrado descifrar la combinación que les permitirá descifrar la palabra oculta, o lo que es lo mismo, dónde está la llave. A cada número le corresponde una letra y hay que ir colocándolos, uno a uno, despacio hasta dar con la palabra. Además de los alumnos de clase, en el colegio Nazaret, en la clase de segundo siempre se trabaja con la mascota, que es un robot simpático que corretea y "también ayuda", asegura Denis Álvarez, que de mayor piensa ser policía y futbolista.

Dicen los alumnos que cuando las clases son así "son mucho más divertidas", pero tampoco quieren alargarse más que están en plena tarea y tienen que descifrar las claves... y solo queda un minuto treinta.

"Pasamos siete pruebas para salir de la cárcel, hemos tenido que hacer un puzle, pruebas de multiplicar, sumar, restar y dividir... algunas son difíciles, pero nos ayudamos los unos a los otros", explica Carmen Rodríguez.

El colegio Nazaret utiliza de forma habitual los "escape romos" para amenizar las clases que se convierten en verdaderas experiencias de investigación. "Ya lo tenemos, abre el cajón de la profe", gritan al fondo. "Ganamos, ganamos", dice Ian Vega con la llave en la mano. Ya pueden salir de la prisión. Aprender jugando, esa es la magia.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats