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Una sala de fumadores para que los internos "se sientan como en casa"

Los gestores de la residencia del ERA del Naranco dicen tener todos los ingredientes para conseguir que los residentes "se sientan como en casa". Para ello, han habilitado incluso una sala de fumadores. A pesar de las crecientes restricciones en equipamientos públicos respecto al tabaco, desde el Principado ven en este local un espacio de libertad para los ancianos que sigan enganchados a la nicotina.

Sin embargo, la oferta lúdica va más allá que los vicios personales. Una gran sala de televisión, salas de estar y dos centros de día con capacidad para 56 usuarios cada uno forman parte de un complejo en el que también existe una sala para sesiones de fisioterapia, biblioteca y espacios con excelentes vistas al Aramo y al campo de fútbol de Vallobín.

En total serán 47 las habitaciones dobles, un número ligeramente inferior al anterior a la reforma, mientras que 72 se destinarán a uso individual. "Lo ideal son las individuales, pero existe gente que prefiere tener compañía y también matrimonios que ingresan juntos", explicó la gerente del ERA, Graciela Blanco, sobre la distribución elegida.

La apuesta permitirá aumentar sustancialmente la oferta de plazas de las residencias públicas en la capital asturiana. Actualmente, en Oviedo hay un total de 1.102 plazas de residencia de las que 269 son concertadas y las restantes se reparten entre las residencias de Santa Teresa, El Cristo, La Tenderina, la residencia Trisquel y la residencia Covadonga, además de las remozadas instalaciones del Naranco.

El Principado refuerza de esta manera su capacidad para acoger mayores en un área central cuyo próximo proyecto previsto es la residencia de Lugones, cuyos trámites para iniciar la construcción están ya en marcha. "Desde 1991 hemos puesto en marcha 26 equipamientos en toda Asturias, que confirman nuestro compromiso con los mayores", explica la gerente del ERA.

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