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Cariño en sobres para los hermanos de la arena

Los alumnos del colegio Santo Domingo envían cartas a los niños refugiados en Tinduf para sellar su hermanamiento con el Sahara

Cariño en sobres para los hermanos de la arena

Cariño en sobres para los hermanos de la arena

"Querido hermano en la arena..." Con ese cariñoso encabezamiento arrancan todas las cartas que han salido del colegio ovetense Santo Domingo de Guzmán en dirección a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en el suroeste de Argelia. Las misivas han sido escritas por los alumnos del centro y van dirigidas a otros niños de su edad que viven en el desierto, con la intención de recibir respuesta y de entablar así una relación duradera para compartir experiencias, apoyos y sobre todo amistad. "Trabajamos en colaboración con la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui. Ellos fueron los que nos llevaron las cartas y los que nos traen las respuestas, que ya están a punto de llegar", explica Sara Bárcena, profesora del colegio y coordinadora del proyecto.

La iniciativa de las cartas forma parte del programa de hermanamiento con el Sahara que el colegio ovetense puso en marcha hace ya tres años, coincidiendo con las celebraciones de los 800 años de la confirmación de la orden de los Dominicos, la que dirige el centro. "Hicimos un mercadillo en el colegio y todo lo que recaudamos lo enviamos para el Sahara. A partir de ese momento ya nos planteamos dar un paso adelante y seguir un poco más en serio", señala Bárcena. Fue entonces cuando el hermanamiento con 1.600 niños de colegios de Tinduf se selló oficialmente, en parte gracias a la implicación de la Fundación Educativa Santo Domingo. "La primera vez enviamos una caravana con 800 cajas como símbolo de la efeméride que estábamos celebrando, pero después los envíos empezaron a ser más frecuentes. Mandamos ropa, material deportivo, didáctico... Empezaron a implicarse los niños del colegio, pero también los antiguos alumnos, los 50 profesores y los comercios del barrio. Lo que comenzó como un proyecto nuestro lo es ahora de toda la ciudad", afirma la profesora.

Los voluntarios del colegio Santo Domingo también colaboran a diario en el proyecto de desayunos gratuitos, un proyecto solidario que lleva más de cinco años funcionando y que sirve para cubrir las necesidades de unas cuarenta familias desfavorecidas. "Hay puntos de recogida de alimentos en todas las clases, a veces las familias también se llevan la merienda y la cena", dice Sara Bárcena. Y de esos desayunos, ha surgido otra idea para ayudar al pueblo saharaui. "Nos dimos cuenta de que los niños de los campamentos tampoco podían desayunar y por eso a partir de Semana santa empezaremos a recoger leche en polvo y otros alimentos no perecederos para mandárselos. Además, queremos traer a algunos de esos niños en mayo y celebrar un encuentro cultural ", explica la coordinadora.

En el colegio Santo Domingo esperan ahora las respuestas a sus cartas. "Tengo muchas ganas de hacer un amigo saharaui. Lo importante es abrir el diálogo, después, con el tiempo, puede ir surgiendo algo muy bonito", dice Mikel Navajas, uno de los alumnos del grupo de voluntarios del colegio Santo Domingo.

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