El romanticismo se apoderó ayer del Hotel de la Reconquista de la mano del empresario lácteo Francisco Rodríguez. El presidente de Reny Picot recibió el premio al "Ovetense del Año" en un multitudinario acto al que acudieron más de 400 personas del mundo de las finanzas, la política, el arte y sobre todo de su estrecho círculo de amigos y familiares. Rodríguez expresó sus sentimientos hacia la ciudad con constantes guiños al movimiento artístico y literiario del siglo XIX.

El premiado dejó claro que Oviedo le inspira unos sentimientos diferentes a los de otras ciudades conquistadas durante su larga trayectoria empresarial. "De productividades y operaciones bursátiles puedo hablar en Nueva York o Pekín, pero Oviedo es otra cosa", señaló para luego concretar esas palabras. "Oviedo es una reminiscencia romántica que se ha colado en mi interior y ha sacado lo que llevo en mi trastero íntimo", indicó para justificar un discurso plagado de "reflexiones del sentido de la vida".

Rodríguez recordó sus orígenes en Leitariegos, pero tiró de recursos de autores literarios admirados como Gustavo Adolfo Bécquer para, a través de las golondrinas establer conexiones entre sus orígenes cangueses y la capital del Principado como dos localidades sobrevoladas por dichas aves peculiares. A este respecto, calificó la ceremonia de entrega como "un acto de unión entre la Asturias del centro y la de las alas".

El jurado del premio otorgado por la revista "Vivir Oviedo" que dirige Santiago Álvarez-Alverú reconoció "las cualidades empresariales y humanas" de Rodríguez, pero éste centró sus palabras más en los sentimientos que en larga trayectoria empresarial. "Por muchas veces que diga gracias no creo que sea suficiente", dijo emocionado.

El encargado de glosar la figura del galardonado fue el exalcalde socialista de Oviedo y gran amigo de Rodríguez Antonio Masip. El también exeurodiputado destacó la visión del empresario para "darse cuenta del potencial de la industria láctea para Asturias". Un potencial que, recordó, ni siquiera el propio Jovellanos fue capaz a ver a pesar de su "prestigio como observador".

Masip rememoró una anécdota vivida en 1999 junto a Rodríguez y al fundador de Alsa, ya fallecido Pepe Cosmen. "Hicimos un viaje en avión desde Vitoria a Roquefort (Francia) y nos obligaron a aterrizar en Touluse porque justo ese día estaban buscando a un tal Roldán que se había fugado", relató el exregidor ovetense, desvelando las palabras mágicas que les sirvieron para convencer a los gendarmes de dejarles ir. "Dije que él era Monsieur Reny Picot y todo se solucionó", comentó Masip con humor.

El premiado posó con el premio junto a otros galardonados en ediciones anteriores como el oftalmólogo Luis Fernández-Vega o el abogado Bernardo Gutiérrez de la Roza, al que Rodríguez sucedía en el palmarés. Entre los presentes, no faltaron candidatos a la presidencia del Principado como la popular Teresa Mallada o Ciudadanos Juan Vázquez (Ciudadanos), así como muchos veteranos de la política asturiana.

El mundo empresarial tuvo a la cabeza al presidente de FADE, Belarmino Feito, y estuvo representado por nombres como Jacobo Cosmen. En el apartado académico, destacó el rector de la Universidad, Santiago García Granda.