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EL PÁRROCO: HILARIO VALDÉS

"Mi reto pastoral es que la comunidad sienta la parroquia como algo suyo"

"Somos una gran familia en la que todos - tenemos nuestro sitio y algo que aportar"

Hilario Valdés.

Hilario Valdés. LUISMA MURIAS

Hilario Valdés Villanueva (Oviedo, 1974) se ordenó sacerdote en 2002 en Oviedo. Antes había estudiado FP por la rama de electrónica. Su primera parroquia estuvo en Salas para después pasar de vicario parroquial en San Miguel de Pumarín (Gijón). A continuación pasó por parroquias del Alto Ayer, siguieron dos años de capellán el Hospital de Oviedo y después pasó a Blimea y Sotrondio. Desde el 23 de septiembre del año pasado es párroco de San José, en Pumarín.

- ¿Con qué ánimos llegó a la parroquia no hace mucho?

-Con los de aprender y tener una experiencia nueva en esta parroquia tan grande, y de aportar lo poco que yo sé y Dios me da a entender.

- ¿Qué mensaje le gustaría trasmitir a sus parroquianos?

-El de la unidad, que es lo más importante en una parroquia. Que los diferentes grupos trabajen unidos, que se conozcan y que la parroquia sea un lugar de esperanza y alegría. Que sepan que esta es su casa.

- ¿Y cuando tenga que tomar alguna decisión difícil?

-Intentaré hacerla entender y que vean que será siempre por el bien de la comunidad. Este es mi reto pastoral, que sientan a la parroquia como algo suyo, lo mismo que yo viví cuando era joven en Ventanielles.

- ¿Trae algún proyecto debajo del brazo?

-Hacer que esta sea una comunidad viva y que la gente la tenga como referencia, que se sienta a gusto aquí y que se considere miembro de esta familia, que es lo que somos y en la que todos también tenemos nuestro sitio y algo que aportar. Resumiendo, acercarnos a Dios y ver a los demás. Eso es lo que yo pretendo y me gustaría llevar a cabo.

- ¿Es difícil conciliar a los más viejos con los niños en el día a día de la parroquia?

-No, por la sencilla razón de que no sólo no se estorban sino que se complementan. Todos aprenden unos de otros. Unos tienen vitalidad, otros sabiduría.

- ¿Es difícil conciliar a los más viejos con los niños en el día a día de la parroquia?

-No, por la sencilla razón de que no sólo se estorban sino que se complementan. La vitalidad e inquietud de los niños con la paz y sabiduría de los mayores. Todos aprenden unos de otros. Esto es bueno para todos, igual que pasa en la familia. Todos nos complementamos y es bueno para todos.

- Esta será su primera Semana Santa en la parroquia.

-Ya está todo preparado. Los grupos parroquiales, que son unos cuantos, ya tienen su trabajo preparado. Además las Pasionistas y las Carmelitas también forman parte de la parroquia, igual que el colegio Amor de Dios.

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