"Un vestido hecho a medida para alguien nunca puede ser barato; en él trabajan varias personas y se cuidan todos los detalles; el diseño a buen precio puede conseguirse en otro tipo de tiendas o lo hacen en China". Así lo dijo ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA el diseñador moscón Marcos Luengo, que conversó sobre su obra con la fotógrafa Marta Areces, amiga suya desde la infancia, que comenzó a retratar las colecciones de Luengo desde 2014.

Fue en el marco de una conversación del ciclo "El autor y su obra", organizado por Tribuna Ciudadana. María Luisa Bengoa, directiva de la entidad, destaco que es la primera vez que la asociación ovetense se adentra en el mundo de la moda, "por eso nos hace especial ilusión este acto", indicó.

Marta Areces explicó que centra su trabajo en la labor que se realiza en el taller y en los entresijos de los desfiles. "Se trata de momentos en los que todo va tan rápido que te cuesta meter la cámara y disparar", aseguró.

Marcos Luengo se refirió como un hito la llegada a la Mercedes Benz Fashion Week, la pasarela de referencia de la moda española, donde hay que cumplir una serie de requisitos para desfilar. Sobre su obra y su trayectoria, el diseñador reveló que sobre todo le inspiran los tejidos y algo que ve y que la impacta, como un cuadro o una escultura. "El taller es donde me siento más a gusto, manejo todas las máquinas y controlo el proceso. Los desfiles empiezan a prepararse en el taller de Oviedo. En las primeras colecciones llegamos a hacer hasta los zapatos", comentó.

Ahora ya no es así. Son muchas las firmas que se ofrecen para colaborar con las colecciones de Luengo, que se aplicó una máxima de Confucio para explicar lo mucho que ama lo que hace: "Si buscas algo que te gusta hacer no tienes que trabajar nunca; ese es mi caso". Confesó su devoción por los objetos y materias primas que destilan calidad. "Me gusta la calidad y en España queda cada vez menos, por eso viajo con frecuencia fuera para buscar cosas".

Tampoco pasó por alto la gran importancia de sus colaboradores, entre ellos, las modistas, las modelos y su propia familia, que siempre le apoya. De una manera especial se refirió a sus hijas, Carmen y Teresa, que ayer no pudieron estar; a Verónica Blanco, su mujer, directora ejecutiva de la firma, y a su hermano Juan Luengo. El creador elogió a las modelos. "La labor de estas profesionales está infravalorado; trabajan muchas horas, hablan idiomas y son personas cultas, para nada frívolas". Luengo reveló que quiere abrir mercado en Latinoamérica antes que conquistar plazas como Nueva York. "Conozco gente que trabaja todo el año para pagarse desfilar en Nueva York, eso no me interesa", concluyó.