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Hamburguesas "en mitad de la nada"

"Da miedo hasta ir al baño", dicen los clientes que acudieron ayer a los dos locales, ambos de comida rápida, que siguen abiertos en el Calatrava

Pasillo y locales cerrados, ayer, en el Calatrava.

Pasillo y locales cerrados, ayer, en el Calatrava. LAURA CARADUJE

"Da miedo hasta ir al baño porque no hay ni un alma. Es como estar en mitad de la nada". María Jesús Suárez comió ayer con su hija y su nieto en el Burger King de la última planta del centro comercial Calatrava. A su alrededor, los pasillos estaban vacíos y las persianas de los establecimientos echadas. Sólo esa hamburguesería y el Telepizza de al lado mantenían la actividad. El ruido de los trabajadores y los clientes de las cadenas de comida rápida sonaba amplificado por el efecto eco. De vez en cuando, algún que otro despistado en busca de la feria de antigüedades que se celebró ayer en el cercano Palacio de Congresos subía por las escaleras mecánicas que conectan el centro comercial con el parking. Todos daban la vuelta impresionados por el silencio y la falta de actividad.

Estabona, la nueva empresa propietaria del centro comercial fijó el 31 de marzo como último día de apertura antes de acometer una remodelación integral para instalar cines, gimnasio, un restaurante de 1.300 metros cuadrados o un gastromercado. Las tiendas fueron cerrando de manera escalonada, salvo dos establecimientos que defienden su derecho a seguir allí mientras sus contratos de alquiler sigan en vigor: Burger King y Telepizza. Además, al primero le respalda un juez. El titular del Juzgado de primera instancia 5 de Oviedo decretó como medida cautelar que los propietarios del centro comercial lo mantengan abierto hasta que los tribunales se pronuncien definitivamente sobre la legalidad de desalojar a Burger King. El contrato de la hamburguesería está firmado hasta 2036.

Telepizza, con contrato de alquiler hasta 2024, no cuenta con el apoyo de los tribunales, pero se ha subido al carro de la hamburguesería vecina. De hecho, los responsables del local han colocado un cartel en la entrada advirtiendo de sus intenciones: "Seguiremos abiertos a partir del 1 de abril en nuestro horario habitual". Ahora falta por ver si Estabona les permite llevarlo a cabo.

Ajenos al lío judicial, decenas de clientes fueron ayer a comer a ambos locales de comida rápida. La mayoría, vecinos del entorno del barrio de Buenavista o aficionados que iban a asistir al partido de fútbol Oviedo-Deportivo.

Amelia Sánchez y Héctor Martínez, con sus hijos Aitor y Diego, ayer, en la hamburguesería del centro comercial del Calatrava.

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