18 de mayo de 2019
18.05.2019

Sánchez Santiago: "Los seres secundarios mueven el mundo"

"Un zapatero y un barbero fueron quienes me encaminaron a la poesía", señala el escritor, autor de "Años de mayor cuantía"

18.05.2019 | 01:56

"Me interesan los seres secundarios, que son los que realmente mueven el mundo". Así lo dijo ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA el escritor zamorano Tomás Sánchez Santiago, ganador en 2018 del premio de la Crítica de Castilla y León, con "Años de mayor cuantía", y el mismo año de la 40.ª edición del premio "Tigre Juan", que convoca Tribuna Ciudadana.

Sánchez Santiago fue el protagonista de una charla-coloquio perteneciente al ciclo "La huella del Tigre", en la que fue entrevistado por Ángela Martínez y Vicente Duque, miembros del Jurado del premio, y presentado por Javier Gámez, directivo de Tribuna Ciudadana.

"El poeta ni nace ni se hace, se deshace. Va siempre hacia la mudez; a mí me acompaña siempre el miedo a perder las palabras", declaró el escritor, más cercano a la poesía que a cualquier otro género. "Si me acerco a algo en literatura es a la poesía", constató.

"La palabra novelista tiene ese sufijo de profesional que ya provoca obligación; yo prefiero trabajar con material entre las manos, sin saber muy bien adónde va a ir a parar. Cuando uno está con el lenguaje solo existe el lenguaje", aseguró. "A los poetas, cuando hacen novela, les suele salir bastante mal", recalcó, aunque sin olvidar citar excepciones como Caballero Bonald, entre otros.

En "Años de mayor cuantía" Sánchez Santiago cuenta la historia y la fábula de un conjunto de personas en pequeñas ciudades y pequeñas calles, como las que él conoció desde niño en Zamora.

"A mí me encaminaron a la poesía un zapatero y un barbero, después llegaron las lecturas y todo lo demás, pero esas influencias fueron fundamentales". El zapatero del que habla el autor tenía su tienda en la calle Feria de Zamora, la misma en la que regentaba un comercio de curtidos su padre. "Aquel hombre contaba con el don de tener una relación directa con las cosas, igual que sucede con los campesinos y ganaderos. Yo era un niño y lo escuchaba con veneración", reveló.

"No creo demasiado en las fronteras entre lo que sí es o no es literario", añadió Tomás Sánchez, quien, tal como dijo Ángela Martínez, considera que "escuchar es el verbo supremo, escuchar, escuchar mucho". Vicente Duque destacó la "dimensión prístina de la palabra, como un mundo en el que no existe división entre palabra y cosa, que da lugar a una escritura esencialmente poética".

El escritor, que fue profesor de Educación Secundaria en varios institutos de Castilla y León; reside desde hace muchos años en León. También cultivó un tipo de prosa breve, a medio camino entre el relato, la poesía, el diario y la reflexión, en títulos como "Para qué sirven los charcos" o "Los pormenores".

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