09 de junio de 2019
09.06.2019

Paloma, la niña que quería tener alas

La pequeña, de 10 años de edad, falleció a última hora del viernes tras luchar contra un tumor cerebral incurable

09.06.2019 | 01:40
Paloma en el hospital.

"Paloma ha sido llamada a Dios este viernes, 7 de junio, a última hora de la tarde". Con este mensaje anunciaba Oscar Farkoa el fallecimiento de su hija de 10 años a última hora del viernes. La pequeña, de origen ovetense y afincada en Francia, había recibido el apoyo de cientos de personas bajo el lema "Alas para Paloma".

Paloma seguía en Londres un tratamiento experimental para luchar contra el tumor cerebral que le acabó robando la vida. Se lo detectaron el 12 de marzo del año pasado, cuando sólo tenía 9 años, y desde entonces ella y su familia se empeñaron en vencer a la enfermedad. Paloma nació en Oviedo, pero a los 2 años la familia se trasladó a vivir a Burdeos y desde allí hacía regularmente ese viaje a Londres para acabar con el maldito GITC o DIPG, que son las siglas con las que se conoce el tumor maligno y muy agresivo que se la llevó el viernes por la tarde.

Su familia inició hace unos meses una campaña para recaudar fondos a través de la página de Facebook "Alas para Paloma". Sus amigos en Oviedo se movilizaron. Hubo conciertos en la sala Estilo y en La Fresneda. Todos sabían que era muy difícil, pero nadie se resignaba, querían dar alas a la pequeña.

La vida de Paloma y su familia cambió por completo el 12 de marzo del año pasado. Sus padres recibían la peor de las noticias cuando su hija de 9 años estaba en plena forma física, según explicaba su madre, la ovetense Paz Timiraos.

A la pequeña le detectaron un tumor cerebral de grado alto y para el que no existe tratamiento eficaz conocido ni en España ni en Francia, donde viven desde hace dos años. A partir de ese momento comenzó "una lucha incansable en busca de tratamientos. Y cada búsqueda llevaba a una nueva y cada ensayo clínico y cada artículo científico lleva a otro, y todos ellos llevan a una realidad muy oscura", decía su madre, Paz Timiraos.

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