16 de junio de 2019
16.06.2019

Alfredo Canteli promete lealtad a la ciudad en todos los ámbitos: "Oviedo por encima"

El PP recupera la Alcaldía con el apoyo de Cs, que anuncia "prosperidad" Somos y PSOE alertan de nuevas "fechorías" y "saqueos"

16.06.2019 | 02:08
Alfredo Canteli promete lealtad a la ciudad en todos los ámbitos: "Oviedo por encima"
Cuesta abraza a Canteli, ayer, tras la sesión de investidura.
Alfredo Canteli promete lealtad a la ciudad en todos los ámbitos: "Oviedo por encima"

Con precisión suiza, tras una hora de pleno extraordinario, Alfredo Canteli recibía ayer el bastón de mando en el salón de plenos del Ayuntamiento de Oviedo a las seis en punto de la tarde. Desde la plaza , una boda en San Isidoro había colado por las ventanas el sonido de una gaita mientras los concejales votaban nuevo alcalde. Sin casi sorpresas. Canteli obtuvo la Alcaldía de forma inmediata, con la mayoría que le dan los 14 votos de sus nueve ediles y de los cinco de Ciudadanos. Le faltó, y esa fue la única pieza nueva del guión, el apoyo prometido de Vox. Su cabeza de lista, Cristina Coto, había matizado minutos antes que ese respaldo sólo se habría producido para el caso de que el PP tuviera que afrontar la sesión en solitario, pero el pacto con la formación naranja alejó a los ultraconservadores. Los ocho socialistas votaron a Wenceslao López y los tres de Somos, a Ana Taboada. Y así, Alfredo Canteli se convirtió en el sexto alcalde de Oviedo del periodo democrático.

En sus primeras palabras como regidor, no se alejó demasiado de lo prometido durante la campaña: eficacia, buena gestión y un cambio de cara de la ciudad que resumió en "que Oviedo se convierta en la ciudad soñada que necesitamos". La idea del amor a Oviedo de este tevergano, la ciudad en la que ha desarrollado toda su trayectoria profesional, también estuvo muy presente en su discurso, prometiendo lealtad, reclamando colaboración y empeñando su palabra en que, ante cualquier conflicto o disenso, su lema será "Oviedo por encima".

La colaboración se la pidió a los vecinos -"no debemos ser los únicos protagonistas, hay que involucrar a los ciudadanos"- y a sus rivales en este nuevo mandato -"para construir el Oviedo que soñamos hay que contar con todos, también discrepando desde la lealtad, de la oposición espero una crítica constructiva". Pero también la extendió a las otras administraciones, a los futuros gobiernos de Asturias y de España. Con ellos, prometió, será "leal", aunque "duro y exigente cuando se trate de lograr lo mejor para Oviedo": "Ahí me tendrán enfrente".

Para Canteli, la sesión estuvo cargada de abrazos y cariño de los suyos. No sólo la guardia de sus concejales y algunos de los antiguos ediles del PP, con el exalcalde Agustín Iglesias Caunedo a la cabeza, sino también su familia. Con su mujer Marta Suárez, en primer lugar, sus dos hijos Alfredo y Alberto, y una de sus nueras. En su última frase como alcalde, echó mano de un autor de libros sobre liderazgo, Max de Pree: "La primera responsabilidad es la realidad. La última, dar las gracias. En el medio, ser un sirviente".

El apoyo de Canteli en esta nueva andadura, Nacho Cuesta, al frente del nuevo grupo municipal de Ciudadanos y sus cinco ediles, había fijado su posición en el primer turno de presentación de candidaturas, sabedor de que esa sería, ayer, su única intervención. Cuesta, sin papeles y pausado, también se ciñó en parte a los lemas de su campaña, la denuncia de una ciudad paralizada durante cuatro años y la urgencia de darle la vuelta a esa situación.

Eso, la posibilidad de "establecer un gobierno sólido" fue lo que, explicó, le llevó a iniciar "intensas y complejas negociaciones" con el PP. La referencia a los pactos, que también incluyeron al PSOE, sirvió a Cuesta para cargar contra Somos y Vox, contra "la extrema izquierda bolivariana que quiere imponer un régimen comunista de la peor especie, ideologías que se quedaron atrás en el siglo XIX" y contra "la extrema derecha que atenta contra los valores constitucionales, no defiende los derechos de las minorías y quiere derogar la ley de violencia de género".

Nacho Cuesta también aplaudió la fortaleza y lealtad del equipo del PP en las negociaciones. Y quiso subrayar que no hubo cesiones sino un acuerdo sincero que fue avanzando poco a poco.

En lo referido a los primeros días de gobierno, Nacho Cuesta recordó las 150 medidas, algunas "de carácter inmediato", "planificadas" y "presupuestadas". Se trata, contó, de involucrar a empresas, clubs, autónomos o asociaciones para "crear un Oviedo en el que sea posible poner en marcha un negocio y prosperar, tener una familia, que sea una ciudad de referencia, una verdadera capital europea, una ciudad extraordinaria con un futuro extraordinario". Mensaje en clave interna, también amagó con contestar a las "calumnias, injurias e infamias" pero, aseguró, "no me van a encontrar en ese terreno". Aunque sí dejó claro que "si alguien en instancias supramunicipales pensó que podría quebrar la voluntad de los afiliados con unos sillones, es que no conoce a Ciudadanos Oviedo".

El gobierno saliente, representado ayer por los nuevos concejales de PSOE y Somos y en ausencia de representantes de Izquierda Unida, ahora sin ediles, aprovechó esos turnos iniciales para alertar de lo que llega a Oviedo.

PSOE y Somos coincidieron en el trazo general y se diferenciaron en los detalles. Tanto el alcalde saliente, Wenceslao López, como Taboada, previnieron a Ciudadanos de los males que trae el PP. Es, en palabras de López, "el espolio y despilfarro" del pasado. Taboada, más directa, se preguntó qué hará Ciudadanos "cuándo se determine la responsabilidad contable del PP por Villa Magdalena o cuándo declaren por las tarjetas blue". De Canteli, Taboada dijo que "es un paracaidista y está dispuesto a cualquier cosa", insistió en que dimitió dos veces durante la campaña, que no consiguió lo que tuvo y que no tuvo fuerzas para irse, y que su equipo "viene a hacer lo que mejor saben, saquear lo público".

Taboada, no obstante, guardó balas para el PSOE después de apelar a "los socialistas de corazón" para que se sumen a su proyecto. La "ambición" de López, razonó, frustró otra forma de gobierno: "Resulta sintomático que el único problema con Ciudadanos no vino de diferencias programáticas, sino de entregar la Alcaldía. A eso se reduce, a los puestos".

El regidor saliente, el socialista Wenceslao López, también ejecutó un discurso duro. Evitó el cuerpo a cuerpo con Ana Taboada y cargó mucho las tintas, tanto contra el PP como también contra Ciudadanos. Primero realizó un rápido análisis de la noche electoral, donde los ciudadanos "premiaron al PSOE con tres concejales más y a Cs con tres concejales más, y penalizaron al PP perdiendo dos, la menor representación de toda su historia". Por eso la elección de los populares como socios es para López una mentira ante la promesa del "cambio de la regeneración". Al revés, es "degeneración". Pese a todo, concluyó, "siempre se lucha y a veces hace falta perder para poder ganar". Y por eso anunció que se presentaba. Se quedó con los ocho de los suyos y no hubo más.

Normalidad y poca risa, salvo cuando Rosón, que presidía la mesa de edad de la sesión, votó, al hacerlo por Ana Taboada, "por un Oviedo de color que no vuelva al blanco y negro".

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