04 de julio de 2019
04.07.2019

Adoptar un perro no es un capricho

"Si no lo vas a cuidar, no lo acojas", concluyen los niños del taller de tenencia responsable de canes, en el centro social de Ciudad Naranco

04.07.2019 | 01:20
Carlos Corominas, con la perra "Sira" y los niños, por la izquierda, Pelayo Castro, María Castro y Pablo Ruiz.

"Si no te vas a responsabilizar de él y cuidarlo, no lo adoptes". Esta afirmación tan rotunda sale de una niña de 12 años, Laura, que tiene muy claro el compromiso que se adquiere a la hora de acoger una mascota, en este caso perros. Fue una de las muchas conclusiones del taller "Canvivir", que ayer disfrutaron los niños que en verano acuden a las actividades del centro social de Ciudad Naranco. Se trata de un taller organizado conjuntamente por la asociación asturiana "Entre Canes" y los centros sociales de Oviedo y que pretende concienciar a niños de entre 6 y 12 años de todo lo que implica acoger y cuidar cualquier animal doméstico. Para la lección de ayer, la perra "Sira", de cuatro años, fue la profesora perfecta.

En dos horas de actividad, unos veinte niños conocieron los hábitos, aptitudes y habilidades que puede tener una mascota, pero también la convivencia, la empatía y la responsabilidad de cuidar a un perro. Y, sobre todo, la ilusión de tener su compañía: "Yo he aprendido a respetar a los animales", decía Lucía, de siete años, muy contenta, después de haberle dado instrucciones, "yo sola", a la perra "Sira" para que saltase una valla sin mediar una palabra. "Con los perros, hay que tener cuidado pero también hay que tener paciencia", contaba Iván de 8 años.

"Entre Canes" es una asociación sin ánimo de lucro que se encarga de realizar intervenciones asistidas con perros en distintos ámbitos: residencias de mayores, colegios... En este caso, se trataba de un taller de concienciación para los más pequeños, que empezó el pasado martes en el Centro Social de la Argañosa y se reproducirá en otros cinco centros ovetenses a lo largo del verano. "El perro es la motivación. Es el canal para conseguir los fines de la terapia. Estimula el cerebro, todo el sistema cognitivo", explica Carlos Corominas, guía de perros y director de la actividad junto a Sara Quintana y Elián Suárez.

"A los niños les encanta y además lo necesitan. Ayuda a los que tienen recelo hacia los perros, pero también les enseña a ser responsables", cuenta Pura Pérez, una de las encargadas del centro junto a María Jesús Brück.

Son ya veteranas del centro social del Naranco, tanto que "ni nos acordamos de cuánto llevamos aquí". Este verano, lidian como pueden con las largas listas de espera para las actividades del centro. "Es porque esto funciona bien pero muchos se han quedado fuera y nos da pena, a la mayoría los hemos visto crecer".

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