02 de agosto de 2019
02.08.2019

La restauración de San Miguel de Lillo desvela las pinturas de la bóveda sur

Los trabajos de recuperación destapan también dos escudos de las familias Álvarez y Solís y se centran en consolidar las celosías

02.08.2019 | 02:24

La restauración de las pinturas de San Miguel de Lillo, que están en su fase final, pone a la vista de todos bellezas ocultas de este templo ovetense catalogado como Patrimonio de la Humanidad. El equipo de conservadores al que el Instituto del Patrimonio Cultural de España ha adjudicado los trabajos de recuperación ha retirado las capas que cubrían la hermosa pintura automedieval de la bóveda de la nave sur de la iglesia. Además, en el ábside, de época románica, posterior, también han descubierto otras pinturas con los escudos de las familias Álvarez y Solís.

Los trabajos también se han centrado en mejorar las celosías del templo, uno de los elementos que se encontraban en un estado más delicado y que precisaron tratamientos más intensos de consolidación y sellado de microfisuras. Otra de las singularidades de San Miguel de Lillo que han contribuido a resaltar estos trabajos de restauración es la presencia de nuevos tubos acústicos, tal y como aseguraron a TPA Noticias los integrantes del equipo restaurador, cuya labor deberían estar terminada el próximo mes de septiembre. Bajo las impostas de las bóvedas, a unos cinco metros de altura, han aparecido estos tubos acústicos, cuya presencia ya estaba documentada y cuya función era, previsiblemente, amplificar el sonido.

Las pinturas que recubren toda la bóveda de la nave sur de San Miguel de Lillo poseen, a ojos de los restauradores, colores de mucha viveza y una calidad técnica muy buena. Son decoraciones geométricas con elementos cuadrados y romboidales, con una paleta cromática muy sencilla. En cuanto a lo encontrado en el ábside, los escudos de las familias Álvarez y Solís vienen acompañados de una leyenda en caracteres latinos.

Los trabajos de recuperación de las pinturas de San Miguel de Lillo tienen un presupuesto cercano al millón de euros y se terminarán previsiblemente el próximo septiembre, después de un periodo de ejecución de 16 meses. En el proyecto, además de la limpieza de capas pictóricas y restos de recubrimientos de ocultan las pinturas, también se incluye las consolidación de los revestimientos y decoraciones con problemas de estabilidad. Del mismo modo, se contempla la retirada de los acristalamientos y la instalación de cierres dotados de filtros solares.

La recuperación de las pinturas de Lillo eran una de las actuaciones más urgentes de todo el Prerrománico asturiano, una tarea de conservación que ahora debería continuar en Santullano, la iglesia ovetense que alberga el conjunto de pintura mural altomedieval de mayor envergadura de Europa. Las promesas del Ministerio de Cultura, que será quien asuma la ejecución material de los trabajos, apuntaban a que estas labores de mejora comenzarían en este mismo año 2019, aunque los vaivenes políticos han impedido concretar un presupuesto y poner en marcha un proceso de adjudicación de los trabajos, de mayor envergadura que los ejecutados a lo largo de todos estos meses en San Miguel de Lillo.

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