16 de agosto de 2019
16.08.2019

El Museo Arqueológico custodia las piezas del yacimiento paleolítico de La Manjoya

Los restos hallados hace cuatro meses siguen pendientes de estudio, al igual que el terreno en el que estaban, junto al bosque de La Zoreda

16.08.2019 | 00:41
El arqueólogo Alfonso Fanjul muestra un hacha de La Manjoya, junto a Ana Taboada, Rubén Rosón y el arquitecto Pedro Zapico, en abril.

El Museo Arqueológico de Asturias ha recibido este verano las cinco piezas del Paleolítico Medio halladas de forma accidental hace cuatro meses en La Manjoya, en las inmediaciones del bosque de La Zoreda. Los restos siguen pendientes de un estudio que determine su datación exacta y si pudieron pertenecer o no a una población neandertal. Lo mismo ocurre con el terreno en el que aparecieron, donde es necesario excavar para realizar un estudio detallado de la estratigrafía que permita conocer el clima, la fauna y la flora de la época, entre otros aspectos.

El Museo recibió las piezas el pasado 18 de julio para su custodia, junto a un informe preliminar firmado por Alfonso Fanjul, el arqueólogo que supervisó el descubrimiento en La Manjoya durante unos trabajos de jardinería y saneamiento pertenecientes a un plan de empleo municipal. Se trata de una raedera (una herramienta hecha a partir de una lasca), un hacha bifaz, un protobifaz (más rudimentario que el anterior), un núcleo de piedra y un hendidor (similar a un hacha). Para comenzar la excavación y el estudio es necesario obtener la autorización del Principado, a través de la Dirección General de Patrimonio, pero el proceso parace haberse congelado desde abril. El anuncio del hallazgo de útiles del Paleolítico Medio en las inmediaciones del bosque de La Zoreda que probarían la existencia de una población neandertal puso en jaque a parte de la comunidad de expertos en la materia -prehistoriadores y arqueólogos- por no estar de acuerdo con las aseveraciones del equipo que supervisó las labores de saneamiento y limpieza del terreno.

La principal crítica radicó en la aseveración de que allí hubo neandertales en base al tipo de talla de las piezas (hachas y lascas retocadas para usarse como cuchillos). Los expertos echaron en falta un estudio detallado de la estratigrafía y reclamaron separar la fase evolutiva del hombre de la cultural a la hora de hacer dataciones.

El segundo reproche se refirió a la calidad del descubrimiento, que Fanjul calificó como inusual y muy bueno tanto por la cantidad de piezas (habló de varias decenas bajo tierra) como por su perfección técnica. Algunos expertos dijeron entonces que, aunque era una buena noticia para la región, el descubrimiento de ese tipo de útiles es bastante común y una constante en el litoral y el centro de Asturias. Por ejemplo, en el entorno de Latores, Llagú y La Manjoya.

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