16 de agosto de 2019
16.08.2019

Oviedo porteño en Trascorrales

Decenas de bailarines de tango abren el encuentro milonguero de la ciudad

16.08.2019 | 00:41

Mapi Horna deja sus deportivas en mitad de la plaza de Trascorrales para subirse a unos tacones. Son perfectos para el tango que está a punto de bailar. "Este calzado es especial por su tipo de suela, que se desliza a la perfección para ejecutar todo tipo de piruetas y giros". Esta alicantina participa junto a su marido, Miguel Gastreña, en la jornada matutina de la primera jornada del "Oviedo Milonguero", festival de tango que se extiende durante todo el fin de semana para impregnar de ambiente porteño a la capital asturiana.

"Lo más importante es el sentimiento que pones en tus pasos y sentir el abrazo de tu compañero", asegura Mapi Horna. La milonguera está acostumbrada a participar en concentraciones de este baile por todo el mundo, desde Italia hasta Portugal o, incluso, Buenos Aires. Este es el primer año que viene a la fiesta asturiana. "Pero no será el último", asegura. El "abrazo" que menciona Horna se refiere a la forma de agarrar en el tango."Hay dos tipos. Uno que es cerrado, con el torso pegado a tu compañera, y otro abierto, más parecido a los bailes de salón, con la mano en la espalda y el pecho separado", explica Jorge Balañá, natural de San Sebastián.

"La información a tu compañera se trasmite a través del pecho, tienes que sentir el tango. Es muy importante saber indicar bien cuál es el siguiente paso, porque en este baile no hay coreografía", continúa el milonguero vasco, que tiene tatuada en su brazo izquierdo una pareja de tango. "Si me lo tatúo en el otro lado mareo a los músicos y al resto de los que están en la pista", comenta. El bailarín vasco lleva en el mundo de la milonga más de 20 años y ha participado en los cuatro encuentros de Oviedo.

"Queremos que el grupo de tango que hay en esta ciudad crezca y conozca a gente de otros sitios. Aquí ya tenemos un nivel muy bueno, y, además, atraer a la gente a Oviedo es muy fácil. A veinte minutos de la playa y a veinte minutos de la montaña, buena comida...esta ciudad enamora", cuenta el argentino Martín Almirón, organizador de la cita. Este fue el caso de María Elena Lázaro, que vive en Grenoble (Francia) y ya lleva dos años viniendo a la capital asturiana. "La ciudad es muy bella, muy acogedora, con gente cercana y, además, se come muy bien", destaca.

María Elena Lázaro y Martín Almirón se conocieron hace años en otro encuentro milonguero en el que el argentino ponía discos "y nos invitó a venir", recuerda ella. La mujer también participa en otros eventos en España -en Málaga o Benidorm- pero los escenarios del norte la tienen fascinada. "Nos conocemos casi todos de otros festivales , como el de Lugo o el de Valencia, pero siempre le damos la bienvenida a gente nueva", confiesa Jorge Balañá. Esta es la tercera vez en este año que el bailarín viaja a Asturias. Las dos visitas anteriores, una a Oviedo y la otra a Candás, fueron también a encuentros milongueros.

"El ingrediente principal del tango y lo que ha hecho universal este baile es el sentimiento. Los torsos pegados son para sentir la conexión con tu pareja, que es con el corazón", afirma Miguel Gastreña. Este baile procedente de Argentina, ha servido para conectar gente desde sus orígenes, a finales del siglo XIX, y poco a poco, su cultura se ha ido expandiendo por el mundo. "En China y en Rusia están los mejores bailarines", explica Martín Almirón.

El plan del argentino también está relacionado con internacionalizar el evento y, por eso, su intención es hacer promoción del quinto "Oviedo Milonguero" en los próximos encuentros tangueros en los que participe. El siguiente será en Lituania y, a continuación, viajará a Hamburgo. Sin embargo, aunque la fiesta veraniega del tango cada año crece, con cada vez más visitantes de todas partes de Europa, la intención de su organizador no es que el evento se haga mucho más grande en cuanto al número de participantes.

"Ahora somos alrededor de 300. Algunos viven aquí en Oviedo y en sus alrededores y solo vienen a las milongas matutinas, pero también hay una gran presencia de Italia, Francia, Portugal o el resto de España, y tienen que alojarse y vivir en esta ciudad durante los cuatro días que dura el evento. Si fuera mucho más grande tendríamos dificultades con las infraestructuras", comenta Almirón. En los cuatro años que lleva organizando esta fiesta, el único problema que ha tenido ha sido con los vecinos de Trascorrales. "Me denunciaron varias veces por la música pero nunca llegaron a nada", lamenta.

Ayer, en el primer día de las milongas de la plaza de Trascorrales, participaron varias decenas de personas, que por la noche también disfrutaron de una cena y un pinchadiscos. Este horario se repetirá durante hasta el domingo, cuando se cerrará la fiesta del tango con otra cena entre los participantes para despedir el "Oviedo Milonguero" de 2019.

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