20 de agosto de 2019
20.08.2019

Tudela Veguín merienda a remojo

La localidad despide sus patronales con la tradicional jira, una fiesta de la espuma y el reparto de mil bollos

20.08.2019 | 01:10
El reparto del bollo, ayer, en Tudela Veguín.

Tudela Veguín celebró ayer el fin de sus fiestas patronales, tras cuatro días de intensas celebraciones, con el tradicional reparto del "bollu" y una jornada multitudinaria protagonizada por el folclore, la música, el agua y la espuma.

A mediodía dio comienzo el pasacalles por la localidad que terminó, como no podía ser de otro modo, con el habitual reparto de más de mil bollos preñaos, acompañados de botellas de vino y refrescos para los más pequeños, una cifra que, aseguran desde la Asociación de Festejos, más o menos se mantiene cada año.

Con la comida en la mano, los vecinos se dirigieron a el prao "El Parnés" para llevar a cabo la popular jira campestre. Como manda la tradición, cargados de empanadas, tortillas, sidra y bollos dieron cuenta de una buena merienda desde las seis de la tarde. "Es un día muy popular, se reúnen los amigos del pueblo y las familias, cada uno lleva algo de comer y lo pasan muy bien", asegura Manuel Félix Valdés, presidente de la Asociación de Festejos de Veguín.

El domingo la lluvia había amenazado con aguar la fiesta a los habitantes de la localidad durante la concentración de coches clásicos. La tormenta cumplió su amenaza impidiendo que se realizara la procesión tras la misa solemne. Ayer, la situación era distinta. Los vecinos pedían el agua a gritos. Con mangueras en mano y calderos a rebosar, los asistentes a esta multitudinaria fiesta se calaron hasta los huesos mientras se lo pasaban como "críos pequeños". "A veces son peores los mayores que los niños, asegura Valdés. "Cuando llegan a la plazoleta siempre les espera una fiesta de la espuma", indica.

Como toda celebración que se precie, la música debe estar presente. La charanga "Picanto" y la Banda de Gaitas de Oviedo, acompañaron a los vecinos de Tudela Veguín en esta jira tan especial. Y, una vez comidos y empapados, a las diez de la noche estaba previsto el turno de la orquesta "Cañón", encargada de amenizar la última velada de estos cuatro días de celebraciones en una verbena a la que se esperaba que acudiesen cientos de personas.

El toque final iba a ser una salva de fuegos artificiales que despidieran estas fiestas populares hasta el año que viene,

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