09 de septiembre de 2019
09.09.2019

Tiros al aire en la Fábrica de Armas

Oviedo no ha logrado recuperar los terrenos en la parcela de La Vega tras siete años de gestiones y tampoco ha definido en este tiempo un proyecto concreto para darle nuevos usos

09.09.2019 | 02:02
Tiros al aire en la Fábrica de Armas

Oviedo no da en la diana en la Fábrica de Armas, donde se ha habituado a los tiros al aire. El municipio lleva siete años tratando, con mayor o menor intensidad, de que Defensa le ceda o le venda la gran parcela de La Vega, donde hay 120.000 metros cuadrados ociosos en una ubicación estratégica. El resultado de todas esas gestiones es desalentador. Lo único en firme que ha conseguido hasta ahora la ciudad son autorizaciones para usos temporales, como las actividades de la Noche Blanca. La larga y tortuosa negociación para la reversión de los terrenos solo ha parido con un documento formalizado entre ambas partes, a modo de protocolo de intenciones, en el que el Ayuntamiento deja clara su decisión de hacerse con el antiguo recinto fabril y Defensa su disposición a llegar a un acuerdo. A día de hoy, las opciones pasan por comprar y pagar por la parcela, pues el Ministerio niega en redondo el derecho a una devolución gratuita, ni siquiera parcial. Además, en todos estos años no se ha definido qué utilidad se le quiere dar a La Vega una vez que pase a manos consistoriales. El único proyecto más o menos concreto que se ha puesto sobre la mesa y que ha concitado un importante nivel de consenso ha partido de la Cámara de Comercio de Oviedo y consiste en la generación de un gran polo biosanitario ligado al Hospital Universitario Central de Asturias.

La histórica fábrica de armas cerró en 2012, tras casi 160 años de actividad. Al año siguiente, el 5 de febrero de 2013, se firmó el acta de retrocesión de la parcela, mediante la cual Santa Bárbara Sistemas devolvía al Ministerio de Defensa "los terrenos, edificios, instalaciones y bienes" del complejo industrial. El acuerdo supuso el pistoletazo de salida para que Oviedo pudiera hacerse con unos terrenos estratégicos y cuya relevancia, según los expertos, supera el ámbito local para tener una transcendencia claramente metropolitana. De ahí que el nuevo gobierno municipal liderado por Alfredo Canteli (PP) haya invitado al Principado a participar en el proyecto, posibilidad que el ejecutivo del socialista Adrián Barbón ha aceptado, siempre que se le presente un plan "solvente y viable".

Transcurridos trece meses desde la firma de la retrocesión, en marzo de 2014 y ante las noticias que daban cuenta de un supuesto interés de Defensa en la venta de los terrenos al mejor postor, el diputado socialista Antonio Trevín llevó al Congreso una proposición no de ley en la que instaba al Ministerio a "negociar" con el Ayuntamiento la cesión de la parcela. La iniciativa decayó por la oposición del gobierno popular. Y es que, según precisó el también parlamentario asturiano Ovidio Sánchez (PP), aquel "no era el momento" de abordar tal asunto, ya que, en realidad, ningún integrante del ejecutivo de Mariano Rajoy había hecho referencia a una posible venta. Sánchez garantizó que, cuando se abordara qué destino dar al recinto, Defensa tendría muy en cuenta a Oviedo.


Éxito de la Noche Blanca

En el ámbito municipal, el entonces alcalde, Agustín Iglesias Caunedo (PP), intensificó los contactos con Defensa en 2014, solicitando un cambio del uso de los terrenos para llevar a cabo proyectos culturales y de ocio que el gobierno municipal pretendía sufragar con operaciones urbanísticas. Un estudio externo encargado en aquella época apuntaba a la construcción de 500 viviendas. Al año siguiente, el 19 de febrero de 2015, y con el reconocimiento de que las partes "no estaban cerca", Caunedo, tras el éxito de la celebración de la Noche Blanca en La Vega a la que asistieron más de 6.000 personas, reclamaba al Ministerio dirigido por su correligionario Pedro Morenés la cesión de 20.000 cuadrados, incluyendo en ese perímetro el claustro, la capilla y otras naves ya sin uso. El Alcalde garantizaba que el Ayuntamiento se haría cargo del acondicionamiento, restauración y puesta en servicio de la parcela solicitada, con el objetivo de facilitar el acceso de los ciudadanos a un emplazamiento que consideraba "idóneo" para la organización de actos culturales. La petición no llegó a buen puerto.

Tras el cambio de gobierno de 2015, el nuevo alcalde, el socialista Wenceslao López, coloca a La Vega entre los grandes objetivos del mandato y asume personalmente la negociación con Defensa, abriendo el fuego el 19 de octubre con la remisión de un escrito a Morenés en el que alertaba de que , dos años después del acta de retrocesión, había llegado el "momento oportuno" para "solicitar que la parcela de La Vega regrese a la propiedad municipal". Según ha desvelado el exregidor hace escasos días, la respuesta ministerial a los emplazamientos del actual portavoz socialista llegó en febrero de 2016, cuando el director general de Infraestructuras, Eduardo Zamarripa, le advierte ya de que la reversión de la parcela "no es jurídicamente posible", debido a la "insuficiencia" de la documentación ovetense sobre aquella cesión municipal, realizada el 1 de marzo de 1856 al Cuerpo de Artillería, para la construcción de la fábrica de armas en el antiguo convento de La Vega.

Zamarripa ponía de manifiesto que, según la legislación de Patrimonio, tampoco cabría la reversión por haber pasado más de treinta años de la cesión sin que se le diera marcha atrás. López, ante la postura del Ministerio, dictó una resolución en la que daba inicio al procedimiento para "reclamar y requerir" a Defensa la propiedad de la parcela. La batalla judicial asomaba por el horizonte.


Mejora con Cospedal

La relación entre el Ayuntamiento de Oviedo y Defensa por La Vega mejoró de forma ostensible con la ministra María Dolores de Cospedal (PP). Bajo su mandato, se llegó a reconocer que Oviedo tenía derecho a 8.000 metros cuadrados. En aquel entonces, de acuerdo con su valoración catastral, el Ministerio tasaba el precio de los terrenos en 32 millones de euros. Tras la moción de censura que tumbó a Mariano Rajoy y propició la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa y de Margarita Robles al Ministerio, Defensa cambio de criterio y negó a la ciudad los derechos asumidos por sus predecesores populares. Un debate en la comisión de Defensa del Congreso, celebrado en octubre de 2018, después de que Podemos presentara una proposición no de ley para exigir la devolución gratuita del recinto, resumió la postura de la nueva administración socialista. El portavoz del PSOE en la sesión asumió los 32 millones de tasación de la época de Cospedal, pero advirtió de la existencia de un informe de julio de 2017, en el que el asesor jurídico del Ministerio concluía que "no se puede revertir ninguno de los terrenos de la fábrica de La Vega al Ayuntamiento" por la sencilla razón de que, a su juicio, no existirían esos derechos. Defensa llamaba a pasar por caja, aunque no cerraba la puerta a que el pago se realizase con aprovechamientos urbanísticos.


Derechos de propiedad

Wenceslao López decidió dar por buena la tesis de Defensa. Según explica ahora, la "amplísima" documentación aportada por el Ministerio, en la que figuraba hasta relaciones de las escobas que había en la fábrica a finales del siglo XIX, echó por tierra la pretensión municipal de hacer valer derechos de propiedad. Además, varias sentencias previas habían avalado la interpretación ministerial de la ley de Patrimonio contra las cesiones gratuitas de parcelas militares en desuso. Contravenir a Defensa hubiera derivado casi con toda seguridad en un proceso judicial en el que el Ayuntamiento tendría escasas posibilidades de ganar. López accedía a pagar y se decantaba por hacerlo con aprovechamientos urbanísticos ajenos a la fábrica. Y era optimista respecto a la resolución de la negociación. En la primavera de 2018 confiaba públicamente en dejar encarrilada toda la operación en julio de ese mismo año.

Frente a las perspectivas halagüeñas del regidor socialista, Somos, grupo mayoritario del tripartito, denunciaba que la negociación había entrado en "vía muerta". La relaciones entre ambas formaciones se tensaban y más después de que el diputado nacional de Podemos, Segundo González, anunciase que, ante la "inacción" de Wenceslao López, el líder máximo de la formación morada, Pablo Iglesias, estaba dispuesto a incluir la reversión gratuita de La Vega en sus negociaciones con Pedro Sánchez.

Así se llegó al 15 de enero de esta año, cuando visitó la ciudad el secretario de Estado de Defensa, Ángel Olivares, "número dos" de Margarita Robles, para impulsar definitivamente la negociación. Tras el encuentro, el alto cargo ministerial anunció la cesión inminente al Ayuntamiento de 8.000 metros cuadrados, perímetro en el que se encuentran la capilla y los vestigios del claustro del antiguo convento, estos últimos en un estado de avanzado deterioro.

Dos meses después, y en respuesta a un escrito del Alcalde en el que daba cuenta de los criterios a seguir para tasar el valor de la parcela de cara a su compra, Defensa dejaba meridianamente claro a López que esa valoración era competencia exclusiva del Ministerio y que el precio final iba a estar por encima de los 40 millones de euros, teniendo en cuenta que el valor catastral de la parcela es de 44,4 millones. La comunicación era contundente y no fue compartida por el entonces regidor en el sistema de intranet al que tienen acceso los concejales hasta el 6 de junio, cuando ya se habían celebrado las elecciones municipales. Poco después de la recepción de aquella carta, los responsables de Somos fueron excluidos de una reunión en Madrid con técnicos ministeriales en la que, según la versión oficial, se avanzó en la tasación de la parcela.


Ambiente enrarecido

Con el ambiente político local de lo más enrarecido por los choques entre socialistas y "morados", Ayuntamiento y Ministerio firmaron un protocolo de intenciones para la enajenación de los terrenos de la fábrica mediante la "compensación necesaria", estableciéndose que la valoración del inmueble se hará "conforme a la legislación aplicable, teniendo en cuenta la clasificación, categorización de los inmuebles en el documento de planeamiento vigente a la fecha de la firma de este informe". Además, entre las cláusulas de ese acuerdo se incluía el compromiso de que si se modificaran las condiciones urbanísticas de la parcela en los próximos diez años y se generasen plusvalías, el Ministerio "participará en el 50% de las mismas". Estas condiciones no convencieron demasiado a los servicios jurídicos municipales, que alertaron de un posible "doble aprovechamiento" por parte de Defensa, sin que tal advertencia fuera tenida en cuenta. Frente a la relevancia que le da Wenceslao López, este documento se queda en declaración de intenciones y no llega a convenio, por lo que no obligaba a las partes.
Y así se llegó a las elecciones del pasado mayo, sin acuerdo de venta por la parcela, con el protocolo de intenciones como único documento en firme y sin que se hubiese cerrado ni la cesión de la capilla y el claustro anunciada en enero, algo que López achaca ahora a un retraso en la tramitación que justifica que la parcela fue descontaminada por Defensa. La resaca de los comicios y la formación del nuevo gobierno dejó en punto muerto a La Vega hasta que la semana pasada LA NUEVA ESPAÑA desveló la existencia del documento en el que Defensa pone sobre la mesa que la parcela va a costar más de 40 millones de euros , desconocido no solo por el PP y Cs, sino también por Somos, antiguo socio del PSOE. Estallaba entonces una gran tormenta política en la que todas las formaciones acusaron al ahora portavoz socialista de haber ocultado información relevante por interés electoral. El exregidor se defendió asegurando que la carta de Defensa estaba disponible en el registro y que el precio de 44 millones parte de una valoración catastral inexacta, por cuanto se basa en el valor medio de la vivienda en la zona y no en su catalogación de suelo industrial, lo que, a su juicio, reduciría la tasación a "menos de la mitad" de esos 44 millones de euros.


Explicaciones del exalcalde

Las explicaciones de Wenceslao López, que cree en una gran conjura político-mediática en su contra, no han convencido al resto de partidos, como quedó de manifiesto en el Pleno del pasado martes donde se abordó el estado de la negociación sobre La Vega a partir de un informe firmado por el concejal de Economía, Javier Cuesta (PP). La sesión se convirtió en una censura generalizada contra la gestión de López, al que nuevo gobierno (PP y Cs), Somos y Vox acusaron de haber mentido a la Corporación y a la ciudadanía, de ocultar documentación y de montar un "paripé" para no perjudicar sus expectativas electorales. Son acusaciones que el exregidor rechaza y que achaca a "mentiras construidas a base de medias verdades".
La pelota queda ahora en el tejado del nuevo alcalde, Alfredo Canteli (PP), que ya ha visitado La Vega, acompañado del teniente de Alcalde, Nacho Cuesta (Cs), y del delegado de Defensa. La reversión de la fábrica de armas está más cerca que hace un lustro, pero no va a ser cosa de hoy para mañana. Queda mucho trabajo pendiente.

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