11 de septiembre de 2019
11.09.2019

La Corredoria vuelve al cole en masa

El barrio más populoso de la ciudad suma 1.865 alumnos en Primaria y vive un regreso agitado, con algunas aulas al borde de la saturación

11.09.2019 | 01:39
La Corredoria vuelve al cole en masa
Saúl Díaz, Hugo Fernández, Noelia Santiago, Greta Cervera, Jimena Flórez y Jorge Fernández.

La vuelta al cole ha sido especialmente agitada en La Corredoria, un área con tres colegios que se cuentan entre los más concurridos del concejo de Oviedo, y que ve cómo sus instalaciones se van quedando justas conforme pasan los años. De los tres centros, La Corredoria I es el más concurrido, con 643 alumnos de infantil y primaria. Este centro, según su directora, Beatriz Fernández, está muy justo de espacio, y lo más complicado, ahora que empieza el curso, es organizar la ubicación de la actividad, que necesita una importante coordinación. Entre los tres centro del barrio, hay 1.865 alumnos de Primaria escolarizados.

El colegio Carmen Ruiz-Tilve cuenta con 617 alumnos, y está con todas las aulas cercanas a la saturación. Salvo los sextos, todos los cursos alcanzan el máximo estipulado de alumnos por aula. La directora del centro, Maite Fernández, señala que 19 alumnos de Infantil han quedado fuera de la matrícula por falta de plaza. Asimismo, denuncia carencias de personal para la atención a la diversidad. Finalmente, el colegio Ángel González es el más desahogado, con 605 alumnos. Y lo es no porque tenga unos pocos menos alumnos que el resto sino porque hace unos pocos años tenía una saturación extraordinaria que era verdaderamente problemática. Llegó a tener ochocientos alumnos. Ahora, el colegio tiene aulas suficientes para asignaturas como asturiano o religión, de las que antes no disponía.

En la vuelta a clase, los alumnos vivían ayer con desigual entusiasmo la primera jornada de escuela. Para la mayoría de ellas, como Greta Cervera o Jimena Flórez, lo mejor era encontrarse con sus amigas, y lo peor, el madrugón o tener que volver a estudiar. Las había, no obstante, entusiasmadas, como Eider Fernández, encantada no solo con ver sus amigos: "también puedo trabajar, que me gusta, y aprender".

Las familias, más allá de los apurones del primer día, veían la vuelta con buenos ojos. Como Noelia Santiago, madre de un alumno de quinto, contenta de "volver a la rutina, porque era un desbarajuste todo".

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