16 de septiembre de 2019
16.09.2019

Actitud y toda una generación

El día de la música urbana llevó a una legión de jóvenes entregados del rap de Blake en Feijoo a la apoteosis Dellafuente en la Losa

16.09.2019 | 00:59
Actitud y toda una generación

Para quien no haya estado en los conciertos que ofrecieron el año pasado La Mala, "Natos y Waor" o Denom, el programa de ayer de San Mateo, dedicado íntegramente a la música urbana -o músicas urbanas, porque el singular podría quedarse corto- parecería, a priori, un encuentro con lo desconocido. Algo totalmente incomprensible. Ayer les llegó el turno a Guaja D, "Machete en Boca" y Blake (en Feijoo), y los platos fuertes de la Losa, los traperos Cruz Cafuné y Dellafuente. Y, desde el primero hasta el último, son artistas que arrastran una franja muy concreta de público, con una entrega con la que ni siquiera sueñan otros artistas que para el "gran público" puede parecer que tienen más nombre, cuando lo que tienen es más trayectoria.

Esa disonancia se empezaba a apreciar en Feijoo, sobre las tablas del "Oviedo Rock". Allí, entre un público mayormente adolescente, de peinados imposibles, chándal de Adidas y tobillos al aire, estaba María Caridad, de 83 años, "disfrutando de la música". A su alrededor "los jóvenes", manos en el aire, coreaban cada letra de las "Machete en Boca", a quienes "no conocía, pero para nada". "Cómo lo pasan, cómo lo pasan", se decía la veterana melómana. Pues ella era consciente de que "si tuviera dieciséis", también "estaría aquí", pero bailando. Algo que ya no le permiten los años, "no las ganas", porque ella era "muy bailonga, pero mucho". Otros, más jóvenes, mostraban un talante muy distinto: "¿pero cómo les puede gustar esto?", le preguntaba un hombre de mediana edad a su mujer, mientras su hijo saltaba en primera fila. Las generaciones, gustos y oídos diferetentes.

Guaja D marcó el ritmo, las valencianas de "Machete en Boca" hicieron que Feijoo llegar al punto de ebullición para que Blake - salmantino pero bandera de Asturias en mano, que eso aquí vende- desatase la locura. Ya lo decían los miembros de la seguridad que "ni idea" de quienes eran "aquellos chavales" que soltaban sus rimas y beats desde el escenario; pero "que con el Blake este hubo problemas en Valladolid de toda la gente que se tiraba a hacerse fotos con él al acabar el concierto. Y se veía venir por los ánimos en la plaza; riñoneras y manos en el aire, celebrando cada sílaba del rapero. Especialmente con la canción "En el clavo", que todos bailaron y recitaron milimétricamente.

Tras Feijoo, el respetable de la plaza se movió en manada hasta la Losa, sin luces pero con ganas, y se unió a los que ya esperaban la actuación de Cruz Cafuné. El canario comenzó con "Mi Casa", y menos mal que no era la suya, porque, como dicen en las islas, "chiquita liada", algo que comentaba alguno de sus acompañantes en el backstage. Primera vez para Cruz en Oviedo y por la puerta grande, que es como salió con el gran hit del verano "Contando lunares". Faltaba la voz de Don Patricio, pero la puso el público con total solvencia.

Tras él se subió al escenario Dellafuente, la voz por excelencia del trap alternativo patrio. Llegado desde Granada, fusionando el flamenco y trabajando con artistas venidos del punk como "Novedades Carminha" llegó con una propuesta que arriesga tanto como triunfa. Si las "Machete en Boca" habían puesto Feijoo a hervir, lo que se vivía en La Losa no tenía nombre. Misma estética que durante la tarde, el público multiplicado por diez (fácilmente), e igual de entregado. La espera por el granadino fue impaciente, pero cuando salió, toda la tensión rompió en la locura. Eran las 23.05 cuando el público hizo la cuenta atrás y soltaron el bajo, sonó la base y la voz de Dellafuente llenó Oviedo y para acompañarle tenía el mejor coro a su servicio, la multitud congregada frente a él y rendida a sus pies. La Losa, abarrotada, cantó "Dile", que fue la elegida para abrir, y celebró la siguiente y cada una que las que le fueron siguiendo. El público se agolpaba contra las vallas que rodeaban el escenario y llegaba hasta la "marquesina" de Renfe. En las pantallas del escenario, tras Dellafuente y su Dj, salían flores y llovían billetes, entonces sonó otro hit, "Buenos genes" y lo que ya era un delirio se convirtió en fiesta. Otra vez el público suplió la falta del artista que acompañaría al presente en Oviedo, en este caso el rapero Rels B.

Ya desde el principio del concierto se vió que el furor por Dellafuente parece que no tiene que ver con la música sino con su persona. El único pero -si se le puede poner alguno a la actuación o al cantante- el no enganchar con todas las generaciones. El trapero no concede entrevistas, pero igual acepta consejos, como le decía Carlangas (cantante de "Novedades Carminha), "Chino, hazte rockero, que estás perdiendo dinero". Semejante fervor, de poder enganchar a públicos de todas las edades hubiese necesitado una plaza más grande, y eso que la Losa parece imposible de llenar. Aunque también puede ser que, con el tiempo, haya más gente con los oídos tan abiertos como la octogenaria María Caridad, que ya en Feijoo lo decía "¿cómo no me va a gustar? Es música". Esa es la actitud.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook