17 de septiembre de 2019
17.09.2019

Noche de amor y compaña

Intimidad en el escenario de la Losa con unos Zahara e Iván Ferreiro emocionantes tras el pop y el folk de "Stormy Mondays"

17.09.2019 | 00:54
Noche de amor y compaña
Noche de amor y compaña

Amenazó lluvia durante toda la jornada. Llovió algo y salió un poco el sol. Tal vez lo perfecto para Iván Ferreiro. Quizás lo necesario para lograr la comunión que ayer consiguió con las miles de personas que acudieron a la Losa a ver su concierto. La de anoche fue de esas de sentirse único, de pensar que cuando Iván canta o juega, como él dice, con sus "maquinitas", está haciéndolo para cada uno de sus seguidores, cada cual se siente único, como cuando suenan "Tupolev" y "Fecha caducada". Hay personas que son capaces de creer que cuando Ferreiro se va de viaje con Chihiro nadie más está en la plaza, por muchos miles que le acompañen.

Ferreiro repasó su carrera. Es el de "Los piratas" y no puede evitar cantar "Los años 80", porque cantar un himno como ese es dar de vuelta lo que recibe, el calor del público que se apasiona con aquella canción de hace décadas, pero que se enamora de este tipo cuando hace "Turnedo", esa joya de la poesía patria que ayer cerró una sesión de esas en las que un escenario gigantesco como el de la Losa parece un bar a las tantas de la madrugada, en el que un tipo llora con una guitarra. Ferreiro y una banda que igual te hace reír que echar la lagrimina convencieron a propios y ajenos. Un repertorio a caballo entre lo último y lo anterior, entre aquello que el público se sabe al dedillo y lo que el respetable descubre con ganas de que amanezca y buscarlo en la red para revivirlo.

Iván Ferreiro canta lo que todo el mundo quiere cantar y canta de un modo que puede hacer muy poca gente. La voz de este gallego tiene poco con quien comparar, tal vez Pucho ("Vetusta Morla") y Josele Santiago ("Los Enemigos"). Un concierto para disfrutar y algo tan complicado como escuchar buena música.

Antes, en la Losa sonó otra delicadeza, otra cosa de esas para guardar en el joyero, Zahara. Pasión por lo que hace, pasión por hacer las cosas bien y pasión en cada verso. Zahara es poesía con música y así sonó, con cada palabra en su sitio, con cada verso en su acorde, como esperaba Íñigo, un pequeño que viajó desde Bilbao para ver a esa chica pequeñina y galana.

Todo había empezado mucho antes, a las ocho de la tarde, cuando Jorge Otero, líder de "Stormy Mondays", saludó al público invitándole a disfrutar de la puesta de sol. Y así fue, una comunión colectiva que transitó del pop al folk y del asturiano al inglés como si de un viaje a la estratosfera se tratase. Otero quería hacer una celebración e invitó a sus amigos a participar en la fiesta, hasta tal punto que por el escenario pasaron un total de catorce músicos. La mitad formaban la banda base y el resto se sumaron a algunas canciones para dar noticia de que el folk americano puede sonar en asturiano y no lo hace nada mal.

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