19 de septiembre de 2019
19.09.2019

El gran baile de masas de Ana Guerra

La estrella de OT y Blas Cantó, auténticos coleccionistas de fans, desatan la locura entre la multitud de jóvenes que llenó la Losa

19.09.2019 | 01:10

No tardó mucho en sonar el clásico de "Queen" "Somebody to love" de la boca de Blas Cantó, y solo esa canción podría resumir lo de anoche en la Losa. Los fans de Ana Guerra y del exmiembro de la boy-band "Auryn" eran legión, y les bastaba con encontrar alguien a quién entregarse. Los presentes -en su mayoría niños que han crecido y educado su oído al ritmo de "Lo Malo" o de "Él no soy yo"- coreaban y bailaban al son de cada palabra de Guerra y de Cantó. Antes del comienzo de los conciertos la tensión ya se respiraba en la Losa; y con las primeras notas se desató la locura. Miles de corazones latiendo como uno solo, al ritmo del pop reguetonero (sencillo y plástico) de estos dos coleccionistas de fans. El fenómeno fan es así, irrefelxivo, descontrolado y entregado. Y llenó la Losa, lo que parecía imposible.

Ayer fue la noche más televisiva de la programación mateína. Cantó y Guerra, aupados a la fama en sendos programas de televisión, "Tu cara me suena" y "Operación Triunfo", son guapos, cantan bien y saben cómo hacer vibrar a su público. Esta vez les vieron en persona, al menos los más previsores, los que ya estaban apostados frente al escenario tiempo antes de que comenzaran los conciertos, los del fondo hubieran agradecido una pantalla.

Blas Cantó recordó sus anteriores actuaciones en la capital, celebró Oviedo, celebró Asturias y a eso el público siempre responde. Aunque tampoco le hacía falta, comían de su mano. El estruendo del público cada vez que se despedía (porque hubo tres despedidas), era ensordecedor. La piedra vibraba con la voces del público, con la última canción, su hit "Él no soy yo", casi no le hacía falta cantar, tenía una multitud de voces blancas para hacerlo por él.

Pero ese fervor, cuando parecía que no podía ir a más, se redobló al subirse a las tablas la tinerfeña Ana Guerra. La gente había llegado hasta la Losa desde todas las partes de Asturias y alguno desde más allá solo para verla -o al menos intuir su figura-. Lo de la triunfita es algo que hasta ahora no se había vivido en este San Mateo. Y hay que recocnocerle que sabe dar un concierto. No tiene las tablas de Iván Ferreiro o "Ilegales", ni la dulzura implacable de Anni B Sweet, pero tiene fuerza. Dice sentir "miedo escénico", pero lo suyo son los baños de masas.

La Losa se vistió de festival, se sumió en el éxtasis, y elevó su voz al cielo (eso sí era un clamor). Ana Guerra mencionó Oviedo antes de lanzar "Bajito" y (carteles en alto y voces en grito) el público se lo dió todo, hasta su último aliento. La noche siguió con el repertorio de la triunfita, con altibajos de ritmo, porque a veces se pone un poco cantautora y otras ofrece su lado más reconocible, el de "Lo Malo", el de "Olvídame" o "La Bikina", que es lo que quiere el respetable. Pero ayer Asturias le cantaba hasta los silencios. Es Ana War, no había otra.

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