08 de octubre de 2019
08.10.2019

El colegio La Milagrosa, una joya reconocida

El edificio, obra de Sáenz de Oiza, ha sido incluido en el Docomomo, que acredita el valor de obras del movimiento moderno

08.10.2019 | 01:08

El colegio La Milagrosa de Oviedo está tan integrado entre los edificios de la calle Marqués de Pidal que casi pasa desapercibido para el viandante. Sin embargo, el edificio tiene un valor considerable como ejemplo de la arquitectura moderna. Obra del arquitecto navarro Francisco Javier Sáenz de Oiza, autor, entre otras obras, del edificio Torres Blancas de Madrid o del santuario de Aránzazu, en el País Vasco.

El edificio ovetense ha sido incluido en el registro del Docomomo Ibérico. Docomomo es la sigla de "Documentation and Conservation of buildings, sites and neighbourhoods of the Modern Movement", una fundación que acredita y reconoce los edificios destacados de este movimiento.

Esta inclusión está acreditada con una placa situada a la entrada del edificio. El acto de descubrimiento de la placa lo protagonizaron ayer la directora del centro, Franselina Rodríguez, junto con el decano del Colegio de Arquitectos de Asturias, Alfonso Torre, y otro miembro del colegio, José Ramón Puerto.

El decano sostuvo que el edificio es "un ejemplo de arquitectura del movimiento moderno y de un gran arquitecto que se ha integrado perfectamente en la trama urbana de la ciudad; en una época en la que los colegios salían al extrarradio, decidieron hacer un proyecto en el centro de Oviedo y es un edificio de gran calidad arquitectónica", aseguró.

Docomomo registra aquellos edificios de la arquitectura del movimiento moderno que tienen un interés especial, que son grandes ejemplos de ese tipo de arquitectura desarrollada entre los años 1925 y 1975. El decano del colegio considera que no todos los edificios de esa época son merecedores de esa distinción, pero el de Oviedo sí se lo merece claramente.

La directora del centro explicó que el edificio "sorprende siempre a quien entra", porque desde el exterior nadie imagina un colegio de estas características. Sorprende, asimismo, lo extraordinariamente bien conservado que está un edificio que cumplió cincuenta años el pasado mes de febrero. El pavimento y las paredes son los originales de los años sesenta y han resistido impecables el paso del tiempo.

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