18 de noviembre de 2019
18.11.2019
La Nueva España

Cáritas parroquial de San Juan el Real atiende una media de 500 transeúntes al mes

"Los pobres no son números, tienen rostro", dice el Arzobispo al servir durante una comida en el Seminario por el Día mundial de los pobres

18.11.2019 | 00:41
Jesús Sanz sirve un perol con garbanzos a una de las mesas.

Cáritas parroquial de San Juan el Real de Oviedo atiende a una media de 500 transeúntes al mes, que, lleguen de donde lleguen, reciben comida o ropa para hacer frente a sus dificultades. Allí los atienden 32 voluntarios, según lo contó ayer su director, José Luis Portas, durante la comida que la institución organizó en el Seminario de Oviedo con motivo de la Jornada mundial de los pobres convocada por la Iglesia Católica.

La ayuda a los transeúntes se da independientemente de dónde vengan las personas. Cáritas apoya, asimismo, con otras líneas de ayuda, a familias del entorno de la parroquia que estén pasando por algún tipo de necesidad. En este sentido, Portas señaló que últimamente ha acudido en busca de ayuda mucha gente proveniente de países en los que hay situaciones difíciles, como algunas zonas de Colombia, Cuba o Venezuela. Algunas familias piden al llegar el estatuto de refugiados, porque no solo huyen de la pobreza sino, en muchos casos, de la violencia.

En este caso, a los parroquianos se les ayuda con comida proveniente del Banco de Alimentos o proporcionada mediante vales para que compren en un supermercado, y también con apoyo económico para hacer frente a la factura de la luz u otros gastos urgentes.

La institución ayuda, según expresó el párroco de San Juan el Real, Javier Suárez, "a cualquier persona que lo necesite, no a la que profese nuestra religión".

Pero la jornada de ayer quería trascender ese apoyo, que aunque necesario no es del todo suficiente, y dar un paso más. "Esta gente no solo necesita alimentos y dinero sino también la cercanía, una mirada, una sonrisa; este es un día de encuentro y convivencia", señaló.

La comida de ayer tenía un menú nada desdeñable: garbanzos con bacalao y espinacas, ternera guisada con patatas y tarta San Marcos de postre. Acudieron a la cita unas ochenta personas, de las que parte eran parroquianos o voluntarios de Cáritas.

Estos últimos se repartieron el pago del menú de todos los demás. Entre los comensales estuvieron el vicario episcopal de Oviedo-Centro, José Julio Velasco, y el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, que se encargó de dar la bienvenida y la bendición. Sanz se refirió a "los muchos rostros que tiene la pobreza: los hambrientos, los excluidos y los desclasados", y aseguró que "un cristiano tiene que estar con esta gente". Finalmente, se refirió a lo más importante, que "los pobres no son números ni estadísticas sino que tienen rostro".

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