18 de noviembre de 2019
18.11.2019
La Nueva España

La feria de arte mantiene la afluencia y anuncia un aumento del programa para 2020

Gil Morán recibe la medalla "En el recuerdo de Kely" en la jornada final de un encuentro artístico muy bien valorado por todos los galeristas

18.11.2019 | 00:41
Gil Morán, en la entrega de la medalla, con José Luis Costillas, Luis Feás, Rubén Suárez, Angélica García, Sonia Puente e Iván Dasto.

La Feria de Arte Contemporáneo del Principado de Asturias cerró ayer sus puertas en la plaza de Trascorrales de Oviedo con buenas sensaciones. En primer lugar, se mantuvo el número de visitantes, en torno a 7.000, según su director, Iván Dasto, pese a que el mal tiempo de la jornada del viernes le restó público considerablemente incluso algunos ponentes no llegaron a tiempo por problemas en los accesos a Asturias. Esta bajada de afluencia se compensó las mañanas del sábado y el domingo, que tuvieron numeroso público (2600 y 1400 personas, respectivamente).

Por otra parte, todas las charlas y actividades paralelas que se realizaron en torno a la feria tuvieron un gran éxito, y fueron un espacio no solo de aprendizaje sino también de diálogo. Esto ha llevado a la organización a proponer para el año que viene, coincidiendo con la décima edición de la feria, un ciclo completo de 14 ponencias en torno a la teoría del arte. "Es una forma de ofrecer una metodología para la gente, que les sirva para mirar las obras de otra forma", señaló el director.

Ya hay fecha establecida para la edición de la próxima temporada en Trascorrales: entre el 8 y el 11 de octubre.

Este año, la feria ha contado con la presencia de 17 galerías de Oviedo, Gijón y Avilés, y se ha vuelto a convertir en el gran escaparate del arte en Asturias. Las ventas, según apuntan algunos galeristas, han sido buenas pero, no obstante, lo que más se valora es la posibilidad de que la gente conozca el arte que hay en Asturias "y pierda el miedo a asistir a una galería, a interesarse por el arte y, también, a comprar", en palabras de Aurora Vigil-Escalera. Aunque su galería vendió, "la feria no es para vender sino para reunirnos todos y mostrar el arte que se desarrolla y cultiva aquí".

Angélica García, de la galería Amaga, considera que "lo importante es que la gente se acerca, es una feria fácil, y ve las obras de arte; contribuye a educar, y también a ponerte en contacto con personas a las que les interesa el arte y pueden ir a visitarte otro día".

En el caso de la galería Gema Llamazares, de Gijón, se trataba de dar valor a la obra de Rodolfo Pico, del que se vendieron varias obras. Como explicó Diana Llamazares, el objetivo de la galería es conseguir que la familia del artista tenga financiación para hacer una publicación sobre su obra. En la feria ovetense han conseguido, asimismo, darle mayor visibilidad al artista. De cualquier forma, una de las virtudes que destaca es la gran variedad no solo de estilos, técnicas y disciplinas sino también de precios, con una horquilla muy amplia. En la última jornada se entregó la medalla "En el recuerdo de Kely" a la mejor obra de la feria, que correspondió a un trabajo de Antonio Gil Morán. Se encargó de entregarlo el concejal de Cultura, José Luis Costillas, en un acto al que asistieron algunos de los miembros del jurado que integraron Sonia Puente, Luis Feás, Rubén Suárez, Regina Rubio y Diego Medrano.

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