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Sahagún de Campos, el vínculo ovetense

La localidad leonesa, en la que veraneaban numerosos asturianos, abanderó la solidaridad con Oviedo durante el asedio que vivió la ciudad en la Guerra Civil

Iglesia de San Lorenzo, en Sahagún de Campos (León).

Iglesia de San Lorenzo, en Sahagún de Campos (León).

A lo largo del pasado siglo, miles de ovetenses y asturianos fueron a la localidad leonesa de Sahagún de Campos a oxigenar sus pulmones en verano. En las primeras décadas del pasado siglo, los asturianos que se desplazaban a la villa lo hacían por motivos de salud y prescripciones médicas.

No fallaba. Para el tratamiento de la tuberculosis o el raquitismo endémico en las primeras décadas del XX, los asturianos recibían de los médicos una receta inalterable: desplazarse a clima seco y soleado.

Había que elegir en función de la capacidad económica. Por lo general, las familias más modestas optaban por la media montaña en los pueblos asturianos, situados a partir, más o menos, de los 600 metros de altitud en la cordillera astur-leonesa.

Un escalón más arriba en lo económico, estaban los pueblos próximos a la línea divisoria con León, como Isoba, Lillo, Boñar, Riaño, Busdongo, Pola de Gordón o Villamanín. Para los más pudientes existía el Sanatorio Guadarrama en la sierra madrileña, a 1750 metros de altitud.

Sahagún de Campos quedaba más alejado para los asturianos, pero tenía a favor su excelente comunicación ferroviaria lo que la convertía en uno de los destinos preferidos de nuestros paisanos.

Queda por tanto reflejada, la vinculación que ha existido durante el pasado siglo y lo que va del presente entre Asturias y Sahagún. Pero hoy vamos a referirnos a una decisión de la villa leonesa. Julio Cuenca, alcalde del Ayuntamiento de Sahagún de Campos, el 10 de marzo de 1937 en pleno asedio de Oviedo, remitía una carta al alcalde ovetense en la que le dice "me es muy grato poderle ofrecer para remediar en parte las necesidades de los habitantes de esa heroica, generosa y mártir capital de Oviedo, un donativo de estas tierras leonesas consistente en un vagón de harina panificable y otro vagón de patatas que pongo a su disposición para enviarlos cuando lo crean conveniente".

Pocos días después, el 16 de marzo, el alcalde de Oviedo respondía con una carta de agradecimiento por aquel gesto humanitario tan extraordinario que tuvo amplio eco en su día en Oviedo.

Había un antecedente anterior de donativos a Oviedo como consecuencia de los sucesos de octubre de 1934. En diciembre del mismo año, el Ayuntamiento de Oviedo recibe más de 150 donaciones de Ayuntamientos de toda España.

Hay ejemplos de suscripciones populares o de aportaciones de empresas, algunos eran meramente testimoniales, o casi simbólicas de, 5, 10, 25, 35, 75 pesetas y abundan las de 100. Entre las aportaciones más sobresalientes destacan las de La Línea de la Concepción, Vitoria, Écija, Marchena y Valladolid con 1.000 pesetas. La Solana (Ciudad Real), probablemente por suscripción popular, aporta 1.179,75 pesetas, Badajoz y Pamplona 2.500, Irún 3.000 y Santander 5.000.

Asturias correspondería con creces a ésta última, cuatro años más tarde, mediante una suscripción popular para ayudar al trágico y devastador incendio de 16 de febrero de 1941 que destruyó 37 calles de la ciudad cántabra. Finalmente, merece la pena registrar la extraordinaria aportación de San Sebastián, con nada menos que 25.000 pesetas. Tras sus "liberaciones" en la guerra, la ciudad guipuzcoana y Oviedo habían mantenido una estrecha amistad, organizando la ciudad vasca conferencias y exposiciones sobre el asedio de la capital asturiana. Incluso se llegó a programar una semana de Oviedo y se fundó una Delegación de Asturias en la capital guipuzcoana.

Han pasado más de 80 años y la inmensa mayoría de los ovetenses desconocen ese gesto que tuvo el Ayuntamiento de Sahagún de Campos en marzo de 1937. Nos sorprende que una vez finalizada la guerra en Asturias, no hubiera surgido un movimiento solidario hacia Oviedo como los que se vieron en aquellos 15 meses de asedio.

De hecho, sólo conocemos el gesto de Sahagún, aunque hay que puntualizar que aun se mantenían en guerra varias regiones españolas y que las economías de los municipios bajo régimen franquista no estaban para muchos dispendios.

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