07 de enero de 2020
07.01.2020

EDP protege vidrieras, muebles y radiadores en las obras de reforma de sus oficinas

La compañía implanta un sistema de gestión ambiental para reciclar todos los residuos generados en el edificio de la plaza del Fresno

07.01.2020 | 00:47

La compañía EDP ha tenido que ajustar los trabajos de remodelación de su sede central en la plaza del Fresno de Oviedo al grado de protección integral singular del edificio, que está incluido en el Catálogo Urbanístico del municipio. Entre los elementos protegidos por esta catalogación destacan el vestíbulo, la escalera principal, las vidrieras y algunos elementos funcionales o decorativos, como radiadores y murales.

Fuentes de la empresa explicaron que "para la ejecución de la obra se ha procedido a proteger todos estos elementos, ya que la única actuación que se va a realizar sobre ellos es de conservación y limpieza".

El edificio, diseñado por Vaquero Palacios, está incluido también en el Docomomo, una organización internacional que desde 1990 documenta la arquitectura moderna y promueve su conservación y patrimonio. La Consejería de Cultura del Principado lo incluyó entonces en un catálogo de edificios propuestos para su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC). El proyecto de la sede de EDP fue planteado inicialmente como un rascacielos, un edificio vertical exento para sede de empresas. Sin embargo, las ordenanzas municipales limitaban la altura de la cornisa. Vaquero Palacios lo retranqueó, alejando de la acera el volumen de mayor superficie y verticalidad, lo que le confirió un aspecto singular.

Además de la protección adecuada, la empresa debe cumplir durante las obras con su propio sistema de gestión ambiental, que se ajusta a la norma UNE-ISO 14001:2015, certificado externamente por AENOR.

Esta normativa marca el trabajo diario de la empresa y la gestión de todos sus residuos, pero se ha agudizado lógicamente durante las obras.

La remodelación del edificio queda también bajo el control de este sistema de gestión ambiental. En consecuencia, "se ha elaborado un plan de vigilancia ambiental con el fin de controlar todos los posibles impactos que las obras puedan tener en el entorno y aplicar las mejores prácticas que los minimicen", explica la compañía.

Estas buenas prácticas aplicadas consisten en una adecuada segregación en origen de estos residuos generados por la obra. El objetivo es buscar la economía circular. Es decir, recuperar el valor de todos esos desechos convirtiéndolos en otro tipo de recursos.

Para garantizar esta separación en origen se dispone de una zona de almacenamiento debidamente señalizada, protegida de la intemperie, con contenedores independientes y etiquetados donde se indica el tipo de residuos que se almacenan. Desde la obra, y con la frecuencia necesaria para evitar la acumulación, los contenedores son retirados por un gestor de residuos autorizado que garantiza el tratamiento de los mismos.

La compañía tiene previsto que los trabajos de su sede en Oviedo concluyan en septiembre.

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