12 de febrero de 2020
12.02.2020

Nacho Cuesta apuesta por el plan de Santullano como "el primer paso" para recuperar La Vega

La consejera de Cultura se posiciona en contra de la idea municipal de introducir vehículos por la antigua fábrica: "El patrimonio es algo muy serio"

12.02.2020 | 00:54

El nuevo plan para Santullano supondrá meter un pie en la antigua fábrica de La Vega, convertirá la ciudad en algo único a nivel nacional y supone la solución definitiva para los problemas del tráfico y la contaminación en la zona. Ese es el argumentario con el que se presentó ayer el concejal de Urbanismo e Infraestructuras de Oviedo, Nacho Cuesta, ante los colectivos vecinales de los barrios de la entrada oriental de la capital asturiana, con el objetivo de ganar adeptos para la apuesta del gobierno municipal.

El debate posterior a la exposición del edil y de los técnicos que lo acompañaron evidenció diferentes posturas en una cita celebrada horas después de que la consejera de Cultura, Berta Piñán, se posicionase contra la intención del ejecutivo local de introducir los coches en la ciudad a través de los terrenos de la antigua factoría. "El patrimonio histórico es una cosa muy seria por la que velamos", sentenció.

Nacho Cuesta presentó la idea de alejar la carretera de la iglesia de San Julián de Los Prados a través de la fábrica de armas como una forma de empezar a dar uso a las abandonadas instalaciones fabriles. "Es un primer paso para recuperar un espacio que ahora mismo ya no genera empleo y está deteriorándose", explicó tras avanzar que los contactos con Defensa para obtener la cesión de los terrenos se retomarán "en breve" con la intención de buscar una solución sin coste para las arcas municipales. "No es asumible pagar con la gran inversión que hay que hacer allí", trasladó a los vecinos.

El teniente de alcalde se apoyó en el jefe de Infraestructuras, Ignacio Ruiz Latierro, para rebatir una a una las dudas y pegas planteadas por los vecinos. Respecto a los críticos con la decisión de pasar los vehículos entre las columnas de la nave de cañones de la fábrica se mostró tajante. "Hay más distancia entre las columnas que entre los pilares de los acueductos de algunas autovías en las que se circula a 110 por hora", apuntó, para luego replicar a quienes cuestionaron el giro de 90 grados previsto tras pasar el acceso a través de la nave. "Existen giros más cerrados y con menos espacio en otros puntos de la ciudad y en este caso ayudará a tranquilizar el tráfico", defendió.

A la salida, los vecinos se mostraron generalmente cautos y bastante divididos. "Nos gusta la apuesta de La Vega porque, aunque es arriesgada crea una entrada muy singular para Oviedo", indicó Jesús Valle de la Asociación de Participación Vecinal (Asparve) de La Corredoria.

En el lado opuesto se posicionaron los defensores del proyecto del tripartito. "Bosque y Valle estaba ya hecho, gustase más o menos y era más viable para conectar los barrios", indicó Begoña Coronas, de la asociación vecinal Ventanielles, mientras que desde Teatinos instaron a reflexionar. "A día de hoy vemos más debilidades que fortalezas, pero todavía queda mucho debate", dijo el presidente del colectivo "Paulino Vicente", Santiago Camporro a la salida de la cita con el concejal.

Otros veían los pros y los contras con humor. "Está bien que se aleje la carretera de Santullano, pero lo de la fábrica es algo raro, parece que van a hacer un peaje", indicó el vecino de Guillén Lafuerza Ángel Alonso.

Viabilidad dudosa

Por su parte, Berta Piñán, además de rechazar la idea de desviar los coches por una calzada que atraviese los terrenos de la fábrica mostró sus dudas sobre la viabilidad de la misma. "No sé qué futuro tendrá eso ni si presentarán un proyecto en condiciones o no", dijo, para luego asegurar que no permitirán "ninguna actuación que ponga en peligro al templo del Prerrománico".

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