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San Claudio, cuna de la loza que triunfó en España

La fábrica promovió experiencias innovadoras, como la venta de piezas en las instalaciones

LNE

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Algo importante se movió durante unos cuantos años en San Claudio, a escasa distancia de Oviedo. Así se llamaba y se llama aquel pueblo, más o menos a cinco kilómetros de la ciudad, con dos importantes industrias. Una, la cerámica. La otra, la conocida fábrica de loza.

Ya en mi etapa de estudiante los libros hacían mención a la fábrica de loza, nombrándola como una de las más importantes de Europa. En las instalaciones llegaron a fabricarse piezas con patente inglesa. Después de aquella extraordinaria evolución, la producción de Loza bajó en picado y la fábrica tuvo que evolucionar comercialmente. Una de las innovaciones fue vender los artículos en la propia fábrica, a cargo de los propios empleados, cosa que se hizo en un aparcamiento en la parte posterior los domingos por la mañana.

Aquello de vender la loza, algunas de sus piezas hasta estropeadas y a menor precio, tuvo su éxito comercial. Tanto que, después, pasaron a venderlas a su precio normal, dado que ya no mostraban deficiencia alguna.

Los compradores procedían de todos los lugares de Asturias. Así llegó a animarse tanto aquel mercado de primera mano que incluso montaron en Gijón un gran stand en la avenida Pablo Iglesias, donde llegué a comprar una chocolatera.

Tiempo después, y en combinación con diferentes empresas, vendieron vajillas completas. Fueron los momentos previos al cierre de la factoría. Muchos aún la echamos de menos, sobre todo pensando que fue una de las mejores de Europa.

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