21 de abril de 2020
21.04.2020
La Nueva España

Una donación permite repartir 900 bolsas de galletas entre la plantilla del HUCA

"Hay que reconocer la gran labor que se hace en el hospital", dicen los artífices de la iniciativa

21.04.2020 | 01:18
Una donación permite repartir 900 bolsas de galletas entre la plantilla del HUCA

Dos empresas privadas quieren endulzar a los sanitarios del HUCA sus duras jornadas de trabajo para hacer frente al coronavirus. Se trata de Sontara, la fábrica de fibra de la compañía Suiza Jacob Holm, y de la confitería Rialto de Oviedo. Ambas han preparado conjuntamente la donación de 900 bolsas con galletas "moscovitas" entre los trabajadores del equipamiento sanitario.

La iniciativa surgió de Sontara, pero a ella se sumó la confitería a la que se le había hecho el encargo del producto. La donación, estimada en 3.000 euros, se llevará a cabo en los próximos días, una vez que la gerencia del hospital otorgue el permiso y se trasladen los protocolos para hacer llegar las galletas a los empleados del centro hospitalario cumpliendo todas las medidas de seguridad.

El objetivo no es otro que rendir un particular tributo a los sanitarios. "Queremos reconocer la labor que están haciendo y nos parecía un buen detalle", explica el propietario de la confitería, Francisco Gayoso, quien insiste en atribuir la autoría de la iniciativa solidaria a la fábrica ubicada en Carreño, que está siendo clave para confeccionar mascarillas al facilitar el material para fabricarlas.

Las 900 bolsas con cinco galletas cada una y una carta de agradecimiento ya están listas para repartir desde ayer y se espera que entre hoy y mañana se puedan hacer llegar a sus merecedores destinatarios, con la esperanza de "ayudarles a sobrellevar esta situación tan extraña y difícil".

Otras campañas

La donación se suma a otras recibidas en las últimas fechas por médicos, enfermeras y otros profesionales del hospital. En los últimos días ha habido varios empleados que recibieron en sus puestos de trabajo cuñas de queso cabrales y dulces de otras conocidas confiterías de la ciudad, adquiridos por diferentes empresas y colectivos. Todos ellos coinciden en destacar la buena labor realizada por unos trabajadores considerados por muchos "el principal escudo" de la sociedad frente al avance de una enfermedad que ya se ha cobrado demasiadas vidas.

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