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Comerciantes en la encrucijada

"Reabrí con ilusión pero lo dejo a final de mes, no aguanto más"

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Lo que no logró una crisis económica, lo que no echaron abajo los principios de gentrificación en el Oviedo Antiguo, lo que no logró el desgaste por el paso del tiempo lo ha conseguido un enemigo invisible, un virus letal que no solo mata personas, también amenaza a las ciudades.

El pasado lunes 11 de mayo levantó de nuevo la persiana, se puso mascarilla y guantes, lo desinfectó todo, colocó gel hidroalcohólico a la entrada para que lo utilizasen los clientes y volvió a situarse detrás del mostrador. Había puesto toda la ilusión del mundo en ese día, todas las ganas de una nueva primera vez. Pero no pudo ser, no lo ha soportado. Nuria cerrará la tienda a finales de mes. Para ella no habrá nuevas fases. "El último día de mes lo dejo, no aguanto más", decía ayer mientras los clientes hacían cola a la puerta de su negocio en el que un letrero en el escaparate anuncia "Liquidación total por cierre".

Lo intentó. Como muchos negocios de estas características, el problema viene de los gastos asociados al local. Trató de negociar otras condiciones para pagar el alquiler, pero no lo logró. "Así que me pillé un cabreo terrible", cuenta, "y decidí que lo dejaba, que cerraba, que después de diez años estaba cansada de luchar".

Lo dice con la tristeza de quien tiene que dejar de hacer lo que más le gusta, estar en contacto con el público, con sus vecinos, con su ciudad, pero también con las ganas de emprender nuevos retos. "No sé qué voy a hacer, seguiré vendiendo por internet lo que no liquide antes del cierre, igual me pongo a estudiar, igual monto un bar, yo qué sé, lo que sí que creo es que se me va a quitar la ansiedad", dice la comerciante mientras atiende a una pareja.

Nuria Álvarez ya no seguirá en la plaza de Riego, pero invita a todos a apoyar al pequeño comercio, "Oviedo es una ciudad guapa porque tiene tiendas guapas, porque tiene comerciantes que luchan todos los días y eso no se puede perder". Ella no ha podido superar al "bicho", pero pone todo su empeño para ser la única y pide reiteradamente "que la gente vaya a comprar a las tiendas de su barrio, que tome algo en los locales de la zona porque si no Oviedo dejará de ser una ciudad guapa".

Les Xuntines ha sido durante una década no solo un referente del pequeño comercio en el Oviedo Antiguo, sino un referente de apoyo a la cultura local. Nuria Álvarez se involucró siempre en todas las iniciativas que se cocían en Oviedo. En su escaparate ofreció un maravilloso concierto Javi Vallina durante la Noche Blanca, en su almacén se acumularon alimentos para los desayunos del Oviedo Antiguo, en sus estanterías se colaban entre prendas de moda y de diseño la creaciones de los artistas locales.

Oviedo pierde con Les Xuntines una década de lucha por revitalizar la ciudad, justo en el momento que Oviedo más lo necesita. Y lo pierde con una sonrisa, la de Nuria Álvarez, que cierra "y a otra cosa, mariposa".

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