Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Lalo López, el ovetense en China que alertó en vano del riesgo del coronavirus

"Me queda la espinita de no haber sabido comunicar que esto era muy serio", dice el ingeniero de caminos afincado en Shanghái desde 2012

Lalo López, hace unos días, en el parque temático de Disney de Shanghái, posando con una estatua de Mickey Mouse con mascarilla.

Lalo López, hace unos días, en el parque temático de Disney de Shanghái, posando con una estatua de Mickey Mouse con mascarilla. LNE

"Esto es serio, está todo cerrado y las calles vacías". De esta forma advertía ya en febrero el ovetense Lalo López a España de los peligros y consecuencias del coronavirus. Este ingeniero de caminos de 32 años, originario del barrio de Vallobín, dedicó desde el inicio de la crisis sanitaria

Fue a finales de enero cuando en el barrio de un millón de personas en el que reside el carbayón empezó a detectarse que algo ocurría. "Empezaron a salir informaciones de que había un virus en Wuhan que se les estaba yendo de las manos", recuerda. Según iban pasando los días, los chinos comenzaban a autoimponerse restricciones, a pesar de que las autoridades trataban de no alarmar en exceso. "De repente, cerró todo y por las calles no había gente; podías cruzar avenidas de cinco carriles sin mirar a los lados", comenta este ingeniero reconvertido en trabajador de empresas del sector textil y del videojuego.

Las imágenes inéditas y curiosas se convertían en habituales, y, para plasmarlo y enseñarlo a Occidente, López decidió comenzar a hacer vídeos alertando del riesgo de expansión de la enfermedad. Sus piezas de chinos usando mascarillas y explicando cómo no se podía entrar ni salir de Wuhan llegaron a tener repercusión en varios medios nacionales. LA NUEVA ESPAÑA también se hizo eco de ellos en su edición digital del pasado 14 de febrero.

La crónica en vídeo de Lalo López, un asturiano en la China del coronavirus: "Todo está cerrado"

Llamamiento inútil

Sin embargo, los llamamientos no se tradujeron en una mayor precaución por parte de los españoles. "Quizá se mezcló la mala gestión de las autoridades con el etnocentrismo de la población, pues se pensó erróneamente que era algo de los chinos y que solo les afectaba a ellos", sostiene López, cuya sorpresa aumentó al ver la pasividad española tras saltar el virus a Italia: "Ni así se reaccionó", afirma.

Desde el Lejano Oriente observa ahora cómo algunos debates surgidos en el país de adopción en febrero se replican en su tierra de origen con tres meses de retraso. Claro ejemplo es el de las mascarillas. Explica cómo los chinos la recomendaron desde un principio, sin llegar a obligar a su uso "por la falta de material suficiente", mientras que en Europa se cuestionó su utilidad y ahora es cuando se sube al carro de la utilización generalizada. "El tiempo parece haber dado la razón a los chinos", destaca.

En Shanghái, ciudad de 25 millones de habitantes, solo se registraron, según cifras oficiales, 670 positivos y siete muertos. Todo ello a pesar de estar a tan solo cuatro horas y media de trayecto en tren bala de Wuhan. El aislamiento del epicentro del virus y el cierre total de fronteras el pasado 28 de marzo son, para Lalo López, dos posibles causas de esa capacidad para contener la pandemia.

Ahora, trata de adaptarse a una nueva normalidad en la que el uso de las mascarillas ha bajado "del 100% al 70%, aproximadamente", y en la que la gente va a los bares sin ninguna restricción. El confinamiento apenas duró tres semanas y no precisó de grandes controles de las autoridades. "La gente no salía porque estaba todo cerrado, y punto", relata López ya acostumbrado de nuevo al tráfico denso y a una rutina similar a la previa a la crisis, pero con excepciones. "Las grandes aglomeraciones todavía no se permiten, y es posible que tarden en llegar", apunta como un posible adelanto de lo que podría ocurrir en Asturias, adonde ya da por hecho que no volverá en verano. "El año pasado fui al Carmín y el Xiringüelu, y el hecho de que este año se cancelen aliviará la morriña de perdérmelos por no poder viajar", asegura.

Actualmente, sus proyectos se centran en la elaboración de vídeos sobre la realidad china. Sus últimas publicaciones a través de Youtube explican los numerosos trámites a los que se ve sometido para realizar vuelos domésticos por ser ciudadano español. "Hasta que se aseguran de que no traes el virus, no te dejan subir al avión", indica el también autor de un vídeo de cómo trabaja una fábrica de mascarillas china para abastecer a otros países como España tras cubrir la demanda nacional. "Primero las usaron y ahora las exportan", concluye el ovetense al que España desoyó cuando estaba a tiempo de contrarrestar al virus.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats