Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Cantar con la boca pequeña

El Coro de la Ópera de Oviedo comienza los ensayos con los cantantes protegidos con mascarillas

Al único cantante que estábamos acostumbrados a ver con mascarilla era a Michael Jackson pero lo que entonces parecía histrionismo del rey del pop es ahora la "nueva normalidad". Lo experimentan estos días los componentes del Coro de la Ópera de Oviedo, que han comenzado los ensayos de cara a la próxima temporada lírica y tienen que cantar con la boca tapada con una mascarilla.

No es fácil. Lo reconoce la directora del coro, la macedonia Elena Mitrevska, que en ocasiones no se da cuenta de que "no puedo pedir cosas que pediría en un ensayo normal". Una de las claves a la hora de cantar es la respiración y la mascarilla la dificulta mucho. Por eso, como apunta el director general de la Fundación Ópera de Oviedo, Celestino Varela, "los cantantes ensayan con poca voz, sin forzar demasiado". No es sencillo tampoco no poder ver la cara a los cantantes, especialmente la boca. "No se aprecia bien la pronunciación", lamenta Mitrevska, pero, concluye, "es lo que hay, ahora tenemos que hacerlo así".

El protocolo de seguridad sanitaria de los ensayos comienza mucho antes. Cuando los miembros del coro llegan a la sala de ensayos, el local ha sido desinfectado completamente. Acceden de uno en uno después de desinfectarse las manos con gel hidroalcohólico. En la puerta les espera Estefanía Álvarez, secretaria del coro, para tomarles la temperatura y asegurarse de que ninguno tiene fiebre.

Los ensayos tienen lugar en la sala Camco del Campoamor. "Agradecemos mucho al Ayuntamiento de Oviedo que nos deje utilizar nuestro lugar habitual de ensayo", apunta Varela. Es el mismo lugar pero no las mismas condiciones. El martes por la noche tan solo había 17 sillas con su atril para la partitura y no se ocuparon todas. Los cantantes mantienen una distancia mínima de dos metros entre ellos y, aunque estén separados, es necesaria la mascarilla debido a la proyección de la voz y de partículas al cantar.

VÍDEO: Cantando bajo las mascarillas

La Ópera de Oviedo ha tenido que reorganizar los ensayos. No pueden estar juntos todos los miembros del coro, así que lo hacen por cuerdas, tenores, sopranos, bajos y barítonos... algo que para Varela supone "una experiencia muy interesante porque obliga a montar la música de otra forma y a hacer un trabajo muy meticuloso". Mitrevska también lo ve así pero tiene la esperanza de poder ensayar con todo el coro en unas semanas, "o al menos poder juntar a todos los hombres y a todas las mujeres" para poder matizar mejor las intervenciones del coro en la próxima temporada de ópera.

El estado de alarma no ha alterado el calendario de la ópera, que terminó en febrero y tiene previsto volver el 6 de septiembre al teatro Campoamor. Además, el trabajo no paró durante el confinamiento y la directora del coro se felicita de que "muchos han estado estudiando y se saben la partitura entera".

Es la nueva normalidad de la cultura, la de trabajar con medidas de seguridad que dificultan pero no impiden la tarea. No se ve el gesto del cantante, no se aprecian los matices en la voz, pero no hay otra forma de hacerlo. El 6 de septiembre se quitarán las mascarillas y cantarán con toda la potencia que sea necesaria.

Compartir el artículo

stats