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Ayuda dulce contra la exclusión

Consiguen enviar tras meses de bloqueo por el coronavirus la churrera solicitada por Sor Ángela, misionera en el Congo

Sor Ángela Gutiérrez, el año pasado, en la sede de la Fundación Pájaro Azul en Oviedo.

Sor Ángela Gutiérrez, el año pasado, en la sede de la Fundación Pájaro Azul en Oviedo. LUISMA MURIAS

Con cuatro meses de retraso, pero con la satisfacción de que tanto esfuerzo merecerá la pena. La escritora Carmen Casal y la presidenta de la Fundación Pájaro Azul, Inmaculada González-Carbajal, lograron finalmente ayer enviar al Congo una churrera conseguida a través de una campaña solidaria con la que se pretende dar una salida laboral a varias mujeres sin recursos del país africano. La intención es que la máquina llegue al centro Telema fundado y dirigido por la monja peñamellerana Sor Ángela Gutiérrez y permitir a féminas con problemas mentales salir a delante.

La idea surgió de cara a la conmemoración del 8 de marzo. Varias personas que mensualmente participan en las reuniones del grupo Equilibra decidió poner en marcha la "Operación Churrera", una campaña para hacerse con una máquina capaz de fabricar grandes cantidades de churros en poco tiempo. En apenas unos días la iniciativa consiguió reunir los 607 euros que cuesta la churrera y los 300 para sufragar los gastos de envío.

Todo estaba previsto, pero la pandemia también se cruzó en esta noble causa. Los cierres de fronteras y el posterior confinamiento supusieron una barrera para el envío de un equipo que esta semana partió hacia Madrid para posteriormente hacerlo llegar a la embajada de España en la República Democrática del Congo.

La campaña perseguía el doble objetivo de dar oportunidades a mujeres necesitadas y dar visibilidad a la labor realizada por Ángela Gutiérrez. La conocida como "el Ángel de Kinshasa" o "la Teresa del Congo" lleva más de tres décadas cuidando y ayudando a las mujeres con problemas mentales de un país en el que este tipo de patologías son relacionados con la brujería y suelen ser sinónimo de exclusión social.

Sor Ángela se encuentra inmersa en un proyecto para crear un centro de mayores dimensiones que el actual e iniciativas como la de la churrera resultan vitales para seguir avanzando en sus metas. La intención es que las mujeres aprendan a fabricar churros y comiencen a comercializarlos para ganar dinero y labrarse un camino profesional digno. "Por fin hemos podido culminar unos planes truncados por el confinamiento", explica la periodista y escritora Carmen Casal tras enviar la churrera de camino a África.

Tanto el grupo Equilibra como la fundación El Pájaro Azul destacan la gran labor realizada por la religiosa y confían en que a través de iniciativas como estas los asturianos reconozcan la gran labor de una mujer que en ocasiones tiene que hacer las funciones de madre para los bebés de madres violadas que son repudiados tanto por sus progenitoras afectadas por enfermedades mentales como por el resto de la sociedad.

Los impulsores de la iniciativa esperan que la máquina pueda llegar a la embajada española en unos días y las usuarias del centro Telema puedan beneficiarse de las ventajas de este moderno equipo, así como obtener unos ingresos extras, cuanto antes.

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