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CAMÍN REAL

Artes de pesca

Las Regueras arrastra una historia rica en cañales y apostales, en el Nora, y pozos salmoneros, en el Nalón, que aún se refleja en la toponimia

El río Nalón, a su paso por Valduno.

El río Nalón, a su paso por Valduno. LNE

En un lugar en el que no hay duda ninguna de las corrientes de agua, no podía faltar la pesca.

En el siglo XVIII hubo abundancia de cañales y apostales para la pesca de anguilas y lampreas en el río Nora y un pozo salmonero en Valduno en el río Nalón. Lo atestiguan las repuestas particulares al Catastro de Ensenada, donde se contabilizan un total de 17 cañales y 17 apostales. Casi todos estos artilugios pertenecían a las personas más pudientes que, incluso, los alquilaban por rentas desde 10 hasta 34 reales de vellón. En una economía de subsistencia, esos pequeños ingresos aportados por la pesca eran muy apreciados.

Las anguilas se pescaban en los cañales, que eran cercos de cañas que se hacían en las presas de los ríos, o también un canal pequeño hecho al lado del río para que entre en él la pesca. Hay varios topónimos relativos a los cañales, como El Cañalín, cerca de Llanadorio en la parroquia de Valsera, así como el Cañal de los Gafares en San Cucao de Llanera. En Laviana y en Llanes, por ejemplo, también se recoge este nombre.

Los 17 cañales que se registran en el catastro de ensenada de 1752 son los siguientes: El Cañalín, Llanadoiro, La Pasada, dos en Quintos, La Lavadera, El Escobio, La Rodiella, La Peñalba, tres en La Boza, El Cavazón, La Encina, Sofoxó y dos en el Nora.

Para pescar lampreas se hacían apostales de palo o de piedra en un sitio oportuno del río. Se conserva el topónimo Los Apostales en Premoño. Sobre el río Nalón se encontraban tres en El Caleyu , en La Endina y Las Mestas. Sobre el río Nora, dos en Solabinada, Nascas, seis en Las Naseras, La Enciena, cinco en La Granda y dos en La Ancenia.

En Les Regueres no quedan restos de estas construcciones debido a los lavaderos de carbón que terminaron contaminando el agua, haciéndola prácticamente inhabitable para los peces, a la presa de Priañes, a la central eléctrica de Valduno y a los cambios en el río.

Los salmones se cogían en un pozo: "En el citado río Nalón y playa que llaman de Valduno han reconocido haber un pozo que produce salmones, propio de D. Pedro Valdés, vecino de Avilés, y le regulan su utilidad anual en 60 reales de vellón". En el pozo, existía un cañal formado por estacas y piedras que desde el centro del río discurría oblicuamente hasta la orilla donde había un estrechamiento para colocar la nasa, con frecuencia las crecidas del río destruían el cañal que tenía que ser reconstruido.

De la abundancia de salmones da cuenta una crónica que hacía el periódico "El Carbayón" del 5 de agosto de 1867: "La romería que tuvo lugar ayer en la parroquia de Balduno (Las Regueras) con motivo de la celebración de la festividad del Santísimo Sacramento, estuvo animadísima. (?) bailes, danzas, giraldillas, canciones y abundantes meriendas, nada faltó, sobresaliendo entre éstas el exquisito salmón". Sin embargo, se cuenta que los obreros que trabajaron en la construcción del puente de Valduno, inaugurado en 1932, protestaban por la abundancia de salmón que les daban de menú.

Algunos molinos tenían junto a la presa un cañal o banzado para anguilas hecho de piedra como los situados en el río de Soto: Bárzana en la parroquia de Trasmonte, Palaceros en la de Soto, Monasterio en la de Valduno y en el cauce del río Andayón, el de Palombera en Valsera.

Actualmente en nuestros pequeños ríos se pescan ricas truchas y hace pocos años la Confederación Hidrográfica limpió el último tramo del río de Soto, desde Paladín hasta su desembocadura en el Nalón y creó un pozo salmonero en Paladín. Una prueba de la pureza de las aguas es la presencia de nutrias, aunque son muy difíciles de ver.

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