El ocio nocturno quiere soluciones. Y las quiere ya. Con esa consigna recorrieron ayer las calles de Oviedo cientos de hosteleros de toda Asturias, que se sienten desatendidos por el presidente de la comunidad autónoma, Adrián Barbón. Dicen que no les ha concedido "ni una mesa de diálogo". "No sabemos nada de él. Ya le hemos pedido una consulta en reiteradas ocasiones y ha desoído nuestra petición", afirmaba Pepe Reina, presidente de la Asociación de Bares de Copas (Abaco), organizadora de la marcha. Lo que solicitan es un plan específico para el ocio nocturno, pactando una "reapertura segura" de los locales de copas.

La marcha comenzó en la calle Víctor Chávarri y continuó hasta la plaza de la Catedral, donde leyeron un comunicado. "La salud es lo primero. No somos cafeteros. Soluciones reales. Basta ya", decía la pancarta que encabezaba la manifestación. Varios metros atrás, en la segunda parte de la comitiva, había una segunda consigna: "La hostelería no es el virus; es responsabilidad de todos", recordaban los dueños de los establecimientos. En la protesta estuvieron arropados por otros colectivos que también sufrieron un parón total en su actividad, como la Asociación de Orquestas del Principado de Asturias (Adoa). "Venimos vestidos de negro porque es el color que mejor expresa lo que estamos viviendo", contaba David López, su portavoz. Y entre los asistentes, también se encontraba el presidente de la patronal Otea, Jose Luis Álvarez Almeida.

Durante el trayecto, la gente se iba uniendo a la marcha, hasta alcanzar alrededor de quinientos participantes de todas las edades. Familias completas acudieron ayer a apoyar el ocio nocturno: "Yo grito por mi hijo y para que nadie nos calle", indicaba el padre de Sito Fernández, que portaba una bocina de barco sobre unas cajas de bebida para poder hacer más ruido.

La primera parada la realizaron en el principio de la calle Uría, frente a la Junta del Principado de Asturias. Los hosteleros colocaron la primera pancarta en el suelo e iniciaron una sentada: manos y carteles subidas, entre pitidos y silbidos. "Manos arriba, esto es un atraco".

Según caminaban, se les iba uniendo gente y otros les arropaban con aplausos y voces de ánimo desde las terrazas y establecimientos. Entre ellos se incluían camareros, que salían a la puerta de donde estaban trabajando para apoyar a sus compañeros del ocio nocturno. En la calle Fruela, a la altura de la Junta, hubo alguien que se atrevió a tirar un petardo al interior del recinto. También lanzaron uno a la altura al llegar al paseo de Los Álamos. Y cuando llegaron a la plaza del Ayuntamiento, realizaron su segunda parada. Los hosteleros, con mascarilla y a distancia de un metro entre ellos, llenaron toda la plaza, sentados. Y todavía había quienes esperaban en las afueras del semicírculo porque no cabían en el suelo.

La última parada fue en la plaza de la Catedral, donde habían realizado su anterior manifestación. Esta era la tercera y tenían esperanza de ser "por fin oídos". Allí se procedió a leer dos alegatos. En el primero, Waldo Valbuena, uno de los hosteleros que había encabezado la marcha, declaró: "Se nos culpabilzó previamente da nuestra apertura, sin informes sanitarios que avalen nuestro cierre y presuponiendo que somos incapaces de aplicar los protocolos sanitarios que nos exigen". Explicó también la "incertidumbre" y "ansiedad" que les genera a los propietarios de los locales esta situación.

Según indicaba Pepe Reina, solo en Oviedo, del ocio nocturno dependen alrededor de 200 puestos de trabajos, esto afecta indirectamente a 1.000 personas y de momento no tienen ningún plan específico de ayudas. "Tenemos derecho a trabajar", clamaba el segundo manifiesto. "Nos quieren dormidos, pero no saben que el búho no duerme. Vigila".