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"Parees" contra el olvido

El festival de arte urbano vuelve a los muros, con homenajes a Dolores Medio, las fiestas de prao y la loza de San Claudio

"Parees" contra el olvido

Dolores Medio fue una de las pocas mujeres de su época que llevaban corbata. Las críticas, como buitres, se vertían sobre sus novelas, e incluso "Nosotros, los Rivero", ganadora del premio Nadal en el año 52, fue censurada. Y con estas características -buitres, corbata y una máquina de escribir- la plasma la artista Lidia Cao sobre un muro en la calle Tenderina, 51. Junto a ella, Manu García en Melquiades Cabal, 4, muestra cómo es una fiesta de prao, Manolo Mesa rescata algunos fragmentos de la vajilla de San Claudio en Martínez Vigil y Arantxa Recio (conocida por su nombre artístico "Harsa Pati") devuelve a la infancia a los ovetenses mediante sus ilustraciones en el CP Germán Fernández Ramos. Es el Parees Fest 2020, el festival de arte urbano que comenzó ayer y durará hasta el domingo.

La elección de los temas era un acuerdo entre artistas y organizadores. En el caso de Manu García, el único artista ovetense, fue él quien eligió mostrar una fiesta de prao "para recordar el año que no las hubo". Es el primer mural que hace el asturiano, y ayer, después de su primera sesión pintando, tenía claro que repetiría la experiencia. La composición, que en realidad son dos interrelacionadas, muestra una dualidad: el día y la noche asturiana. Bajo el sol y el cielo azul, remite a una romería tradicional, con la puja del ramo y los bailes regionales, y a la luz de la luna, la gente y el ambiente festivo, "que no se ve, pero seguro que están bailando cumbias".

Si hay una cosa por la que se caracteriza este festival es por implicar a los vecinos de la zona; ellos son la memoria viva de los muros. Y esto ha sido especialmente relevante para el andaluz afincado en el País Vasco y ceramista Manolo Mesa, que trae a la pared y al recuerdo la fábrica de loza inglesa de San Claudio. Ha ido recopilando historias de diferentes familias que guardaban sus vajillas de la firma, sinónimo de prestigio social. En ocasiones, eran del ajuar de una novia. En otras, habían ido comprándolas por piezas. Y de padres a hijos, de generación en generación, iban pasando de mano en mano cuidadosamente, conservándose como un bien ya casi imposible de conseguir, puesto que la fábrica cerró en 2009. Y ahora, la delicada loza será accesible para todo el mundo con solo levantar la mirada al pasar por la cale Martínez Vigil.

Las mujeres también tienen un papel relevante en este espacio, pero "no como musas, sino como referentes", según cuenta Lidia Cao, la artista que esboza a Dolores Medio en la Tenderina. En su caso, hace una crítica a la censura y al patriarcado de la época. En la pared, la ovetense está escribiendo a máquina su novela más sonada, "Nosotros los Rivero", y sobre ella se ciernen varios buitres, buscando carroña. "La gente se acerca y me pregunta. No saben quién es. Creo que es importante recordar a este tipo de figuras femeninas tan rompedoras: no tuvo ni marido ni hijos. E hizo lo que quería", señala la artista. Para ella, su primera referente fue su madre, la primera en salir en sus retratos.

Los cuentos tradicionales asturianos tampoco pintaban a las mujeres como princesas, según explica "Harsa Pati" (Arantxa Recio), que se encargó de estudiarlos para elaborar su mural, asesorada por Milio'l del Nido. El que finalmente eligió es uno que trata sobre las falsas apariencias y cuyo protagonista es un cordero. Estará ubicado en el lugar que parece idóneo para él: un colegio infantil, el Germán Fernández Ramos, en Pando.

Antes de comenzar el festival, se trabaja con la superficie de los muros para que las pinturas perduren en el tiempo. "Para nosotros, es una responsabilidad hacer que estos murales se mantengan", afirma Eduardo Crespo, el comisario del festival. Y luego eligen temáticas que se adaptan a artistas y artistas que se adaptan a temáticas, en un proceso de diálogo continuo y mucha, muchísima, libertad creativa.

No quieren que el proyecto se quede ahí. Buscan elaborar una ruta para que las "parees" hablen -a través de guías-, y cuenten la historia que tienen detrás: murales de pandereteras, mineros, juegos tradicionales elaborados otros años a los que se sumarán el domingo los cuatro de este.

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