16 de septiembre de 2020
16.09.2020
La Nueva España

Cantajuegos para levantarse del asiento

El "Circo del Payaso Tallarín" pone a bailar a adultos y a niños en el Calatrava, manteniendo las medidas de seguridad

16.09.2020 | 01:01
El público del Calatrava, ayer, en el espectáculo del Cantajuegos del "Circo del Payaso Tallarín".

-¿Sabes quién va a salir?

-¡Sí, el payaso Tallarín!

Y tras esa conversación entre Alba González, de cinco años, y Lucía Menéndez, su madre, comienza a sonar la música. "¡Que empieza, que empieza!", le dice la niña a la madre, mientras comienza a moverse inquieta en la silla, preparada para bailar y cantar desde ella. "Es que me gusta mucho", explicaba antes de que comenzase la función. Y cuanto los cinco componentes del cantajuegos del "Circo del Payaso Tallarín" irrumpen en el escenario del Calatrava -recinto que ayer llenó su aforo-, la pequeña de cinco no despega los ojos. Y canta, baila, y ríe a la vez que ellos.

Lo mismo experimentó Marco Rodríguez, un fan de tres años. Había "arrastrado" a su madre, a su hermana, su prima y a su amiga con sus respectiva familia para ver la función también. Ataviado con su camiseta de la Patrulla Canina, estaba tan nervioso que casi no le salían las palabras porque nunca les había visto en directo.

Estaban sentados en primera fila y su ubicación les daba un privilegio: entre el escenario y las butacas se formaba un pequeño pasillo, vacío durante la función, que los pequeños convirtieron en su pista de baile. Cada vez que los cantajuegos les invitaban a "levantarse manteniendo la seguridad", ellos, como buenos fans, seguían la coreografía, cantaban las letras, chillaban y sobre todo, reían. Bailaron el "Chuchua", la "Mané" o "Cosquillas, cosquillas, a las nubes les hago cosquillas", entre otras muchas canciones, guiados por cinco aprendices de payaso que estaban sobre el escenario esperando a su fiesta de graduación, o como ellos la llamaban, la "fiesta del champiñón", en la supuesta sala de ensayos del circo del Payaso Tallarín.

Los personajes se iban intercalando: salieron mercaderes, acróbatas, el burrito "Pepe" o incluso un cocodrilo. Y con ellos varios mensajes positivos: los beneficios de ir al colegio, o una canción triste, que puso a muchos los pelos de punta, sobre por qué los animales salvajes tienen que estar en libertad. La seguridad tampoco faltó en el recinto, y se volvió a hacer una evacuación muy rápida, en menos de quince minutos, como los días anteriores.

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