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EL CARTEL, A EXAMEN

El cotarro y la vidilla

El cotarro y la vidilla

El cotarro y la vidilla

El de 1993 me parece un cartel maravilloso. Me recuerda tantísimo a mi estilo que me descoloca poder pensar que hay más gente que pinte "tan mal" como yo. Claro y conciso, colorido, esquemático y con confetis color fucsia. Un cartel de fiesta como dios manda, que indica claramente dónde

Para mí hay pocos sitios tan emblemáticos en Oviedo como la plaza del Fontán, que sale representada en este cartel de manera contundentemente colorida. Esa plaza, que allá por finales de los ochenta y principios de los noventa alojaba bajo sus arcos "el rastro", era donde íbamos los chavales a vender nuestros cómics y trastos varios para poder comprarnos, luego, un par de casetes a los "piratas" de turno en la otra esquina de la plaza. Aquello era una especie de Wallapop analógico que le daba una vidilla a la ciudad muy difícil de igualar en estos tiempos que corren. Resulta curioso que, además, siempre asocié el Fontán al caño con cabeza de león que escupe agua por la boca que toma notable presencia en el cartel, y siempre pensaba que era este caño el que daba su nombre a la plaza. Tardé un montón de años en descubrir que el verdadero Fontán era el caño que está situado en la Plaza de Daoiz y Velarde, a los pies del Palacio del Marqués de San Feliz. Me causó un gran conflicto cerebral aquel descubrimiento, me fastidió bastante? 1993. Quién pudiera volver.

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