Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Cuando Oviedo era una fiesta que duraba todo el año

En los noventa, sin SOF y con mucho patrocinio, la austeridad consistía en traer a tocar a Mike Oldfield

Bono en Oviedo, en mayo. NACHO OREJAS

Hubo una época en que Oviedo era una fiesta y el dinero no tenía fin. Gabino de Lorenzo inauguraba planes de choque y bandas de gaitas a la misma velocidad que otros pueden vaciar un mueble-bar y en la partida de póker de las grandes alcaldías se apostaba fuerte. Areces salía de una mano con una pareja Springsteen-Dylan y el regidor ovetense se lo jugaba todo a "U2". Aquel año, en mayo, hubo un derbi Sporting-Oviedo en el que se pusieron a vacilarse con esas cosas. A ver quién sabía más de arrastrar a los grandes estadios a las viejas estrellas de rock. "Tienes que eliminar ese complejo de que ahora en Oviedo se organicen conciertos, no como cuando los socialistas, en que se anunciaba a 'Los Chunguitos' y al final no venían y cantaba uno de la Argañosa", le soltó Gabino a Tini en la zona VIP del Molinón.

Eran los años en que De Lorenzo decía que quería probar la caza mayor. ¿A quién había que traer a tocar? ¿A Michael Jackson? ¡Pum! ¡Caché abonado! En 1993, con lo del concierto de U2 el 19 de mayo, a las fiestas de San Mateo se llegó con un las cuentas de Festejos temblando. No había empezado San Mateo y el Ayuntamiento ya se había gastado más de 500 millones de pesetas (3,4 millones de euros) en fiestas.

Eran años en los que la SOF ni estaba ni se le esperaba, Gabino había asumido la organización de las fiestas en solitario, sin dejar mucho margen a la sociedad de festejos, y prueba de ello era un cartel donde en vez del logotipo o las siglas de la SOF aparecían los logotipos de 15 entidades patrocinadoras. También se llevaban gastados más de 700 millones en obras de los planes de choque cuando Dolores Medio volvió a su ciudad para dar el pregón. Quizá por eso las fiestas de San Mateo se anunciaban austeras, sin grandes dispendios. Pero, claro, lo de apretarse el cinturón en el año 1993 era, por ejemplo, traer a Mike Oldfield a tocar "Tubular Bells".

Fue la estrella de la programación, en un año en que también se vio a Víctor y Ana, a Paloma San Basilio, a "La Frontera", "Barricada" o "Aztec Camera"; hizo frío, llovió y un viento huracanado casi se lleva por delante los chiringuitos, en especial el de la protectora y el Pinón.

Fueron aquellos años como la visita de Induráin y Rominger a la ciudad durante las fiestas. Vinieron a la subida al Naranco, se pasearon, se hicieron fotos, firmaron autógrafos y el día de la prueba tuvieron que retirarse. Ganó Jesús Montoya, un murciano del Amaya que el año pasado había quedado segundo en la Vuelta a España.

Compartir el artículo

stats