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CRISTINA RAMOS | COMISARIA DE ARTE

"Nuestro objetivo es ser el referente en el norte de España en el ocio familiar"

Menos Vetusta y más OVD. Suena a caricatura, pero los tres profesionales del ámbito cultural invitados por LA NUEVA ESPAÑA a reflexionar sobre las estrategias de la ciudad en los próximos años en la nueva entrega de "FuturOviedo" coinciden en que la ciudad tiene que actualizar la imagen que proyecta, sincronizar sus propuestas con la contemporaneidad, ofrecer a los jóvenes diversidad, favorecer la colaboración entre disciplinas diversas, apoyarse en la Universidad y meter el factor tecnológico en eso que se llama "economía creativa".

Hoy no es exactamente esa la situación, pero el gestor cultural Carlos Lana, la comisaria de exposiciones Cristina Ramos y el escritor Sergio C. Fanjul, residentes en Barcelona, Berlín y Madrid, están de acuerdo, con distintas palabras, en lo mismo. Desde fuera, Oviedo es "muy clásica", "de ideales burgueses", "aburrida, adocenada y pija". Y los tres coinciden en que la política cultural es una herramienta muy útil para rejuvenecer la ciudad y hacerla más atractiva. Lana destaca que en esa percepción, donde Oviedo también es la ciudad cuidada, con patrimonio, buena gastronomía y "top" en música clásica o zarzuela, "se podría meter el relato de contemporaneidad, con programaciones consolidadas como la Noche Blanca o Saco". Cita Lana también la actividad de este verano en La Vega para trasladar esas ideas, pero alerta de unos requisitos fundamentales: "Hace falta que la programación sea estable, mucha difusión, no pueden ser festivales que desaparezcan en el tiempo, y la colaboración es clave, tanto con el sector turístico como con la innovación tecnológica. Eso puede proyectar una imagen nacional e internacional muy distinta".

Cristina Ramos admite que hay interlocutores por España y el extranjero que le hablan de "importante actividad underground" en la ciudad o de su "escena musical independiente", y aunque rechaza el binomio bueno/malo o alta/baja cultura para estos análisis, propone "comenzar con un mapeado de las propuestas culturales existentes en la ciudad". "Que queda mucho por hacer para crear un ecosistema cultural que nos permita operar a muchos agentes que nos vemos forzados a vivir en otras regiones, pero la materia prima, al contrario de lo que piensan muchos, está ahí", concluye.

Sergio Fanjul también ve posibilidades regeneradoras a la cultura y echa por tierra que este contenido tenga ya peso en la imagen de la ciudad. "Creo que nadie me ha dicho, en veinte años, 'Oviedo, qué buen festival de ópera' o 'Qué monumentos tan singulares'. Más bien la gente asocia la ciudad a la buena comida, la fabada, la sidra y ahora el cachopo, y la belleza y tranquilidad de sus calles. Oviedo: qué bonito y qué bien se come. Algunas personas de mi ámbito conocían la ciudad por las sesiones de techno de La Real, que era un referente internacional y en Oviedo nadie parecía darse cuenta".

Sus recetas para apoyar el cambio varían, pero todos coinciden en que una ciudad media como Oviedo necesita generar diversas ofertas culturales, no quedarse en el monocultivo. "En las ciudades tiene que haber de todo para generar tejido y que ese círculo virtuoso se retroalimente", razona Fanjul. Oviedo es una ciudad universitaria a la que se desplazan cientos de jóvenes. También a la Universidad apela Lana, a que Ciencias y Humanidades colaboren más y no estén de espaldas a la sociedad, y a que se entienda que la cultura es "economía creativa" en la que cabe mucha tecnología. Ramos hace otra advertencia. Destinar dinero está bien, pero no sirve de nada si no hay un plan. "No es difícil llevar a la práctica unas acciones económicas y de gestión que funcionen, pero tiene que haber una intencionalidad, que ahora es casi inexistente en Oviedo. El campo de la creación, la gestión y la exposición artística es un terreno muy fértil al que creo que debería prestársele mas atención", resume.

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