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Música para locuras y peripecias

El trío de César Latorre sonorizará la proyección de "El maquinista de la General" y Canalís lo hará con una obra de Kinugasa

Horacio García, César Latorre y Pier Bruera, ayer, en el Auditorio.

Horacio García, César Latorre y Pier Bruera, ayer, en el Auditorio.

César Latorre (piano y teclados), Horacio García (contrabajo y guitarras) y Pier Bruera (batería y percusión) se enfrentan hoy (Auditorio Príncipe Felipe, 20.00 horas, entrada gratuita previa reserva) al reto de poner música a una de las grandes obras de la historia del cine, la hilarante "El maquinista de la

El trío acompañará en directo la proyección de la película programada dentro de la Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo (SACO), organizado por la Fundación Municipal de Cultura, y lo hará con una premisa, "no hacer la típica banda sonora con música para el bueno y el malo", explica Latorre, que concede que, sin embargo, "sí que habrá música para los dos".

Latorre y sus compañeros pondrán música a las andanzas de Keaton en "una película superdinámica". La base de lo que sonará es la de un trío de jazz clásico, con piano, contrabajo y batería, pero a eso se añadirán instrumentos y efectos electrónicos. "Hay jazz acústico, que pasa por todas las épocas de este estilo, pero también electrónica", apuntaba ayer Latorre en un receso en los ensayos en el Auditorio.

Lo que han hecho es analizar la psicología de cada uno de los personajes, "buscar los 'leitmotiv'" y marcar el sonido por el que debe ir la música que acompañe sus escenas. "Se trata de interpretar musicalmente lo que está pasando", dice Latorre, pero hay que tener cuidado. Al tratarse de poner música en directo a una película muda, "no te puedes venir arriba y que la música del trío pese más que la escena de la película". Ese es uno de los retos a los que se enfrentan los músicos, "mantener la tensión pero sabiendo que dentro de la improvisación tienes que difuminar y dominar el imput que tú le pones a la imagen". Eso, retoma Latorre, "es lo bueno de la improvisación, que te permite ir regulando", aunque reconoce que "también tiene sus peligros" como que la música acabe acaparando demasiado y tapando la acción.

Quienes también han tenido que improvisar son Pablo Canalís (flautas y percusión), John Falcone (fagot), Claudio Vásquez (violín) y María Cueva (piano y teclado) que el sábado pondrán música en la Fábrica de La Vega (20.00 horas) a "Una página de locura", la película que el japonés Teinosuke Kinugasa estrenó en 1926 y después permaneció perdida hasta 1971. No se conserva banda sonora de la cinta, que en su origen se proyectaba con un narrador y los músicos tocando en directo, así que Canalís y sus compañeros han fijado unas bases desde las que improvisarán, "siempre dentro de unas normas", para acompañar a la imagen. "Es como si coges a un grupo de pintores y les dices que cada uno tiene que pintar de un color determinado en un lugar determinado del lienzo", se fijan unas normas pero nunca sabes lo que puede salir, explica Canalís.

El músico, conocedor de la tradición oriental, ha sentado esas bases con sus compañeros. "Habrá referencias a la cultura japonesa, tanto en los sonidos como en los instrumentos", dice. Canalís atesora cientos de instrumentos con los que trabaja habitualmente, así se podrán escuchar flautas de madera en escalas pentatónicas o un carrillón de gongs en la misma escala. Será una experiencia para descubrir nuevas músicas y un cine clásico pero con gran vigencia.

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