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"Quiero casarme el 1 de noviembre en Oviedo para quitarle el estigma a 2020"

"Cuando hay menos gente en el patio de butacas los aplausos se oyen más fuertes, la energía que se genera es tremenda y llega al escenario"

Jorge de León, ayer, ante el teatro Campoamor.

Jorge de León, ayer, ante el teatro Campoamor.

El tenor Jorge de León (Santa Cruz de Tenerife, 1970) es una persona alegre y vitalista que se propone dibujar sonrisas en la adversidad y ver la calamidad como un aprendizaje. Eso hace durante la pandemia. Cuando el covid-19 le dejó sin funciones, aprovechó para disfrutar en Tenerife de tiempo con los suyos, ese que normalmente no tiene debido a sus continuos viajes por todo el mundo. Ahora, en plenos ensayos de la ópera "Madama Butterfly" (que se representará en el Campoamor los días 9, 12, 15, 18, 20 y 21 de noviembre con la soprano Ainhoa Arteta como compañera protagonista) planea casarse en Oviedo con su novia para recordar 2020 no sólo como el año del coronavirus, sino como el de su boda.

- ¿Cómo van los ensayos?

-Los ensayos van con la normalidad de esta época. Cantamos con mascarillas, nos hacemos pruebas, hay medidas de seguridad, distancia social, tiempos de descanso para ventilar? Aparte de eso, van bien.

- ¿Es difícil cantar con la mascarilla puesta?

-Es imposible, la técnica vocal varía y no se proyecta la voz. En la función no se va a dar el caso. Sólo en los ensayos. Lo que diferencia a la ópera del resto de espectáculos musicales es que cantamos sin amplificación. Tenemos una técnica vocal que hace que la voz se imposte y logre recorrer por encima de 80/90 músicos de la orquesta. Si tú le pones un impedimento, la técnica varía. No es lo mismo cantar lírica con mascarilla que sin ella.

- ¿Cómo le afectó profesionalmente el confinamiento?

-Este es el tercer trabajo desde entonces. Hice "Aída" en Berlín y "Vida breve" en el teatro la Zarzuela con Ainhoa Arteta, en la que los dos coincidimos y de ahí vinimos a Oviedo para "Madama Butterfly". Cuando nos confinaron estaba a punto de empezar un trabajo en Berlín, hacía mi segunda producción de "Otelo" y no paraba hasta final de año. Curiosamente venía de vacaciones. Había elegido febrero como mes de descanso y me encontré con casi ocho meses sin trabajo. Sin embargo, el confinamiento tuvo cosas positivas; el poder estar con mis hijos, con la familia y en casa, en Tenerife.

- ¿Sobrevuela la idea de la cancelación en los ensayos?

-Lo que hay es incertidumbre. El camino más fácil sería cancelar en vez de sacar adelante proyectos, pero hay que impulsar la cultura. Los ensayos de la ópera de Oviedo siguen con normalidad e ilusión trabajando con el mismo ímpetu sin decaer. Lo que queremos es cantar y transmitir emociones.

- ¿Qué siente al salir al ver al público con mascarilla?

-Es chocante, pero a la vez curioso. Cuando hay menos gente en el patio de butacas los aplausos se oyen más fuertes, la energía que se genera es tremenda y llega al escenario. La gente tiene mucho deseo de sentir un espectáculo en vivo. La desolación que yo he vivido como artista durante el confinamiento, el público también lo ha tenido al echar de menos un teatro.

- Está trabajando en Oviedo, zona cerrada perimetralmente. ¿Le afecta en el día a día?

-En la ópera tenemos una serie de licencias laborales, pero también pasamos pruebas PCR y serológicas para dar negativo, pero positivo en ganas de trabajar. Vivo esta situación con normalidad porque mi intención no es hacer turismo, sino trabajar y hacer las funciones en Oviedo. Cuando termine, mi idea es viajar a otro puesto de trabajo o a casa si se cancela. Y antes de eso, casarme. Me gustaría casarme en Oviedo.

- ¿Y eso?

-Mi novia viaja siempre conmigo. Se dedica al mundo del maquillaje teatral. Los dos queremos hacer algo alegre frente a la pandemia. No puede ser que 2020 se quede en un mal año. Quiero casarme en los Juzgados de Oviedo el 1 de noviembre, mi cumpleaños, para quitarle el estigma a 2020 y tener un recuerdo especial. No sé si lo podremos lograr porque parece que la pandemia se está recrudeciendo, pro la intención es esa. Mi chica es de Valencia y yo de Canarias, así que es imposible que venga nadie, sería algo íntimo sin invitados. Cruzamos los dedos.

- ¿Por qué se hizo cantante?

-Siempre he tenido un amor tremendo a la música por arraigo familiar, en mi casa hay muchos folcloristas canarios. Entré en un coro y poco a poco fui haciendo mis pinitos e intercalando mi vida cotidiana con estudios y cantar. Poco a poco tomé la decisión de aparcar toda mi ida y lanzarme a intentar una carrera. Hice cursos en Italia, terminé en el Conservatorio Profesional de Santa Cruz de Tenerife la carrera e hice audiciones e incursiones en papeles pequeños hasta que la carrera cogió rumbo.

- Ya ha interpretado más veces al oficial americano de la Pinkerton. ¿Es un veterano de "Madama Butterfly"?

-Creo que soy uno de los intérpretes actuales de Pinkerton en Europa que más veces ha hecho el papel. No lo puedo contrastar, pero sí que he hecho muchas producciones de "Madama Butterfly".

- ¿Le ha cogido cariño o manía al personaje?

-Pinkerton no es un personaje agradable, es antipático. El drama de la obra viene de su mano. Los personajes ingratos llevan aparejadas connotaciones actorales muy buenas. Es un personaje con una vocalidad magnífica y un dúo maravilloso con "Madama Butterfly" desde el inicio hasta final. Creo que le he dado un toque personal y en esta propuesta de escena de Joan Antón Rechi, tan diferente a las que estoy acostumbrado, pongo en juego mi visión del personaje y su nuevo entorno escénico. Esto demuestra que la Ópera evoluciona, está viva.

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